La batalla, que los dos rivales políticos libran tímidamente desde hace semanas, promete intensificarse a partir de ahora tras confirmarse la pasada noche que Obama será el candidato presidencial demócrata en las elecciones de noviembre.
"El senador McCain se niega a entender el fracaso de la política que él prolongaría", afirmó Obama, en referencia a la decisión de invadir Irak y a la resistencia de la actual Casa Blanca a recurrir a la diplomacia para avanzar los intereses de USA.
"Nuestra voluntad de perseguir la vía diplomática haría que resultase más fácil movilizar a los demás para que se sumen a nuestra causa", afirmó, para añadir que si Teherán insiste en seguir su actual camino, la comunidad internacional sabrá que Irán "es el autor de su propio aislamiento".
El candidato republicano quiere un cara a cara
McCain, por su parte, invitó a su rival a mantener una serie de diez debates en distintos ayuntamientos del país, en los que habría escasa intervención de los moderadores y los candidatos aceptarían preguntas de la audiencia.
La campaña del senador afroamericano se mostró abierta a la idea, aunque no confirmó oficialmente su participación. Los expertos consultados aventuran que el debate que se avecina será "fascinante" y acentuará sin duda las diferencias ya visibles entre los dos aspirantes a la presidencia de Estados Unidos.
Experiencia contra juventud y energía
"Va a ser realmente interesante ver a un senador de 71 años como McCain competir con un candidato joven y enérgico como Obama", dijo Ed Costantini, profesor emérito de la Universidad de California en Davis.
Todd Gitlin, profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York), señaló que la campaña de McCain vende sus canas como un factor positivo, al equipararlas con autoridad y experiencia, y argumenta que Obama carece de experiencia y madurez.
Anclado en el pasado
Mientras tanto, Obama insiste en que McCain es un prisionero del pasado, al vincularlo con la impopular presidencia de George Bush y debates obsoletos.
"Lo que trata de hacer (la campaña de Obama) es presentar a McCain como alguien incapaz de ver el mundo con ojos frescos y como alguien cuyo conocimiento es en realidad rigidez", indicó Gitlin. Tanto Costantini como Gitlin ven fortalezas y debilidades en los dos "presidenciables".
Para el profesor de California, la ventaja del senador afroamericano radica en que "representa la posibilidad de cambio en un momento histórico en el que la gente está compresiblemente insatisfecha", además de que "ha conectado con los jóvenes y es un buen orador".
La piel, factor determinante
Su Talón de Aquiles radica en un factor imponderable, el color de su piel, dijo Costantini, quien recordó el "racismo residual todavía existente en la sociedad estadounidense". A eso habría que añadir "su falta de experiencia".
McCain tiene a su favor sus años de servicio público, el ser un militar condecorado y su imagen de independiente. En su contra, está su edad y su carácter temperamental, según Costantini, que vaticina que ese rasgo puede jugarle alguna mala pasada. Gitlin, el profesor de Nueva York, añade a la lista de debilidades de Obama su incapacidad para conectar con los votantes obreros blancos y a la de McCain su escaso atractivo como orador.
Los cinco meses que quedan por delante pondrán a prueba los recursos de los dos candidatos que a buen seguro tendrán que encajar más de un golpe bajo en su carrera hacia la Casa Blanca.