Continuarán política de salud pese a todo
"Vamos a seguir con la política de salud reproductiva", que incluye la distribución gratuita de preservativos y la educación sexual en los colegios, insistió.
El presidente de la Comisión de Pastoral Social y arzobispo de la ciudad de Resistencia (noreste), monseñor Carmelo Giaquinta, dijo el domingo que "no dudaría en llamar a los cristianos a la desobediencia civil" si se mantienen las políticas oficiales en salud reproductiva.
Giaquinta aludió a la denuncia de la madre de un alumno de una escuela de la ciudad de La Plata (60 km al sur), según la cual se habrían repartido preservativos y pastillas anticonceptivas entre niños de primaria.
El ministro consideró que no se puede destruir toda la política oficial "por alguna estupidez, como dicen que pasó en La Plata. El programa no prevé ninguna cosa de esas. Es un disparate si alguien le entregó eso a los chicos".
Precisamente, en sus advertencias, Giaquinta retomó la misma frase que había usado Baseotto, cuando dijo que habría que tirar al mar al ministro con una piedra al cuello, lo que había herido la sensibilidad del gobierno en un país donde decenas de opositores fueron arrojados al mar para hacerlos desaparecer durante la última dictadura.
"Al adulto que hace perder el rumbo a los niños y adolescentes, Jesús dijo que sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar", dijo Giaquinta.
Pese a la polémica, González García -quien se manifestó a favor de la legalización del aborto- negó tener enemigos en la Iglesia Católica.
"No tengo enemigos en la Iglesia, mis enemigos son el sida, el embarazo no deseado y la mortalidad materna e infantil, y que la gente no tenga educación, la pobreza, la desinformación", advirtió.
Varias ONGs propician un debate para despenalizar el aborto en Argentina, donde se realizan unos 500.000 abortos clandestinos por año, según estimaciones oficiales.