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Avances democráticos en América Latina
Argentina, Brasil y México aprueban leyes en favor de las uniones homosexuales
César Cigliutti, de 45 años, y Marcelo Suntheim, de 35, fueron los primeros argentinos en contraer matrimonio. (AP)
15/1/2007 | StarmediaImprimirEnviar
América Latina es una región en ebullición. Pese al catolicismo de la mayoría de su población, hay sustantivas transformaciones en el imaginario social. Tanto los procesos internos de democratización como la apertura de sus fronteras económicas han promovido una noción de justicia que iguala derechos entre personas, independientemente de su orientación sexual.

La internacionalización de ideas y prácticas igualitarias libera de restricciones mentales y, paulatinamente, legales, y así el anhelo amoroso de millones de personas encuentra eco en una aspiración democrática básica: el respeto a la diversidad, sexual y de cualquier otro tipo.

Sin embargo, pese a los avances en materia social y debido a las fuertes desigualdades económicas que predominan en los países del continente, existe un fuerte desequilibrio en el rumbo y desarrollo de sus políticas. Por ello países como Argentina, Brasil y México han logrado sacar adelante proyectos de ley que benefician a parejas del mismo género, y que se describen a continuación.

ARGENTINA

En diciembre de 2002, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires legalizó la unión civil de parejas homosexuales convirtiendo a Argentina en el primer país de América Latina en hacerlo.

Los parlamentarios que defendieron el proyecto argumentaron la ampliación de beneficios sociales, la creación de nuevos vínculos no sacramentales, la necesidad de la neutralidad estatal respecto a los ideales de buena vida y la importancia de la igualdad ciudadana.

Muchos beneficios de las parejas inscritas en el registro se limitan a quienes trabajan en el gobierno local: maestros, personal de salud y empleados de las distintas dependencias municipales. Entre otras cuestiones pueden pedir días de licencia para cuidar a su pareja enferma, o de duelo, si fallece, y pueden aprovechar planes de la Comisión Municipal de la Vivienda.

Para la población en general constituye un aval para acceder a visitas si la pareja está en terapia intensiva o en una cárcel. No está previsto por la ley que la seguridad social de uno de los integrantes de la pareja deba brindar cobertura al otro, salvo en el caso de la de los empleados del gobierno porteño. Sin embargo, en Argentina hay varios seguros que reconocen la cobertura a parejas del mismo sexo.

Asimismo, en 2005 la provincia de Río Negro (Argentina) también aprobó la unión civil de parejas homosexuales, mientras que en sitios como Córdoba, Chaco, La Pampa, Mendoza y Neuquén se encuentra en proyecto la legalización de la unión civil entre personas del mismo sexo.

Los primeros argentinos en contraer matrimonio fueron César Cigliutti, de 45 años, y Marcelo Suntheim, de 35, quienes tras la aprobación del reglamento de la Ley de Uniones Civiles por parte de la legislatura de Buenos Aires unieron sus vidas el 18 de julio de 2003.

BRASIL

Poco después de la aprobación en Argentina, en 2004, el Estado brasileño de Río Grande do Sul permitía el reconocimiento de las parejas del mismo sexo. El caso de Brasil es interesante, pues desde 1995 la diputada Marta Suplicy, del PT, introdujo el proyecto de ley 1151, que nunca se ha votado. No obstante, se han producido cambios. En São Paulo, en 2005, el Gobierno dictaminó que las parejas homosexuales pueden adoptar mientras que en Río de Janeiro el Gobierno ya otorga a las parejas del mismo sexo los beneficios que el Estado da a sus empleados casados. En 2006, el Supremo Tribunal de Justicia declaró que las relaciones de personas del mismo sexo constituyen de facto una pareja, por lo cual las personas homosexuales que prueben que tienen una relación estable serán tratadas igual que un matrimonio por la Seguridad Social Nacional.

Mientras tanto en otros estados de Brasil, se busca aprobar la ley de unión civil, como en Bahía, Minas Gerais, Paraíba, Paraná, Pernambuco, Río de Janeiro y São Paulo.

MÉXICO

El pasado noviembre, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México votó a favor de las sociedades de convivencia. Inspirada en la figura del Pacto Civil de Solidaridad francés, la “convivencia” se constituye cuando dos o más personas físicas, con capacidad jurídica plena, deciden vivir en un hogar común, con voluntad de permanencia y ayuda mutua, y se otorgan derechos, como los de sucesión y tutela.

Con condiciones políticas muy favorables para ser aprobada -pues se presentaba a una fracción parlamentaria de izquierda que tenía mayoría, con un importante apoyo de intelectuales, artistas, académicos y juristas, y una opinión pública favorable ya que una variedad de agrupamientos podían beneficiarse se aprobó la ley de “sociedades de convivencia”, México pasó a ser el tercer país latinoamericano donde se acepta, en un Estado o ciudad, la unión civil de personas del mismo sexo.

Siguiendo con esta dinámica el 11 de enero del 2007, el Congreso del estado de Coahuila, al norte de México y que hace frontera con Texas, aprobó una ley semejante, llamada en ese caso como Ley de Pactos de Solidaridad Civil. Es así como Coahuila se convierte en la segunda entidad federativa mexicana con leyes que aprueban las uniones del mismo sexo.



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