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Pero critica el feminismo
Predicador Vaticano espera se abra "la era de la mujer"
No obstante, Cantalamessa advirtió de que la mujer "también nos puede precipitar".
6/4/2007 | EFEImprimirEnviar
El predicador de la Casa Pontificia, el franciscano Raniero Cantalamessa, expresó la esperanza de la Iglesia Católica de que "se abra la era de la mujer", aunque criticó al mismo tiempo el feminismo.

Cantalamessa hizo esas apreciaciones durante su homilía en el Vaticano, donde el papa Benedicto XVI conmemoró, día de Viernes Santo, la Pasión del Señor.

El predicador comenzó recordando que sólo las mujeres estuvieron hasta la muerte con Jesús de Nazaret y fueron ellas las primeras en verle resucitado.
"Con cierta condescendencia masculina", los Evangelios "les llaman 'las pías mujeres'", dijo Cantalamessa, que añadió: "pero son mucho más que unas 'pías mujeres', son 'Madres Coraje'".

Por si mismo
También explicó que "se discute vivamente desde hace tiempo quiénes quisieron la muerte de Jesús: si los jefes judíos o Pilatos o ambos. Una cosa es segura de todas formas: fueron los hombres, no las mujeres".

Para Cantalamessa, las mujeres "siguieron a Jesús por sí mismo; por gratitud del bien de él recibido, no por la esperanza de hacer una carrera a su amparo. A ellas no les fueron prometidos 'doce tronos', ni pidieron sentarse a su derecha y a su izquierda en su reino".
Aseguró que le siguieron "para servirlo" porque "eran las únicas, después de María, que habían asimilado el espíritu del Evangelio. Habían seguido las razones del corazón y éstas no les habían engañado".

A vueltas con 'El Código'
Trasladando al mundo actual el pasaje bíblico, el predicador indicó que la civilización actual está "dominada por la técnica", por lo que "tiene necesidad de un corazón para que el hombre pueda sobrevivir en ella, sin deshumanizarse del todo".

Cantalamessa, que el año pasado criticó en su homilía 'El Código Da Vinci', aseguró: "debemos dar más espacio a las razones del corazón, si queremos evitar que, al tiempo que se calienta físicamente, nuestro planeta recaiga espiritualmente en una era glacial".

En su interpretación, dijo que "el aumento de la inteligencia y de las posibilidades cognitivas del hombre no va al mismo paso, por desgracia, con el aumento de su capacidad de amor".

Minimizar la diferencia de sexos
Fue entonces cuando Cantalamessa dio un papel a las mujeres y expresó su esperanza en que "se abra finalmente para la humanidad una era de la mujer: una era del corazón, de la compasión".

Alertó de que "la experiencia cotidiana" demuestra que "la mujer puede elevarnos" y "contribuir a salvar nuestra sociedad de algunos males inveterados que la amenazan: violencia, voluntad de poder, aridez espiritual, desprecio de la vida..."

No obstante, advirtió de que la mujer "también nos puede precipitar".

En ese momento atacó el feminismo, al asegurar que "las mujeres para afirmar su dignidad han creído necesario, a veces, asumir comportamientos masculinos o minimizar la diferencia de sexos, reduciéndola a un producto de la cultura".

Como ejemplo de lo que a Cantalamessa no le parece bien citó la frase "Mujer no se nace, se llega a serlo", de la escritora, pensadora y feminista Simone de Beauvoir.


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