El Papa pronunció estas palabras ante los embajadores y representantes de una veintena de países de mayoría musulmana que mantienen relaciones con la Santa Sede, en una reunión convocada tras la polémica suscitada por una palabras del Papa que los musulmanes consideraron ofensivas.
Benedicto XVI recibió aplausos de los presentes cuando empezó a hablar, en francés, en la "Sala de los Suizos" de Castelgandolfo, su residencia de verano.
El Papa indicó que desde el comienzo de su pontificado ha destacado la necesidad de seguir "consolidando puentes de amistad" con los fieles de todas las religiones.