Se refiere a la globalización como un fenómeno de puntos afirmativos, pero también negativos, puesto que considera que "ha empezado con su primera guerra y esta guerra está trayendo mayor pobreza, por eso tenemos que seguir infundiendo la verdad de la paz. Ahora, por voluntad de los hombres ha llegado la muerte".
"No sirve la globalización de los mercados, lo que significa la concentración de la riqueza sino la globalización de la pobreza, que significa aceptar que para los pobres la esperanza fue ajusticiada".
Para Madariaga "la cuantificación del mundo nos llevará a tomar la decisión de destruirnos a nosotros mismos o de recuperar las huellas de las esperanzas".
Evangelio
Recurre una vez más al Evangelio al que él es fiel y manifiesta la necesidad de "entender que la pobreza es el mayor enemigo de la paz". Y destaca la vigencia de ese Evangelio "lleno de desafíos".
"Allí dice que se debe vivir el amor a Jesucristo imitándolo y mirar a los ojos del prójimo. No busquemos la verdad donde no se encuentra. Abramos el Evangelio y en él encontraremos la verdad de las verdades, dicha con el amor y la firmeza de nuestro Señor Jesucristo. Sólo así la humanidad tiene una alternativa, sólo así a pesar de todo, puedo decir que aún no es demasiado tarde".
Con estas palabras, se despide entre aplausos el cardenal hondureño que alguna vez pudo haber sido papa y quizás, cobijarnos a todos bajo las alas de su inmensa fe.