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Secretario general iberoamericano
Enrique Iglesias: "Hay una gran diferencia entre caridad y solidaridad"
Enrique Iglesias (izquierda) junto al cardenal Oscar Madariaga durante el encuentro.
10/10/2005 | Mariela González Rosso/StarmediaImprimirEnviar
El actual secretario general iberoamericano y ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, ofició de presentador del cardenal Oscar Madariaga en la Casa de América de Madrid y definió la problemática latinoamericana como "más complicada" de lo que parece y pidió "asumir una actitud valiente".

Tras haber oído las palabras del arzobispo de Tegucigalpa dijo que hay algo que le pareció "fundamental de su mensaje y es un poco algo que el mundo de hoy, sobre todo el mundo desarrollado, debe reflexionar serenamente y es que hay una gran diferencia entre caridad y la solidaridad".

Para Iglesias, "la caridad es hija del amor y de la compasión. En cambio la solidaridad es gratis y así debe ser en cada obra".

Pobreza y solidaridad
El secretario general iberoamericano, asturiano de nacimiento pero uruguayo de adopción, cree que el concepto en la pobreza "es algo más que un sentimiento de compasión y de ternura frente a la gente que está sufriendo, sino que es un compromiso social, tanto a nivel nacional como internacional. Todos somos responsables de todo".

"En América Latina", prosigue, "tenemos los elementos de este problema tan dramático que es la pobreza". Por eso dice que "la cooperación" no puede estar basada en la caridad. No es dar la limosma para tranquilizar nuestra conciencia".

Para él, "este concepto amplio de solidaridad tendría que ser la política de cooperación, la política comercial, la política de relaciones políticas pero hay que instaurar un compromiso que es la justicia frente a los demás".

En ello trabaja la organización que preside desde hace varios años, tras ser reelegido en varias oportunidades, para combatir o paliar, al menos, algo de la pobreza de muchos países latinoamericanos.

Políticos en Latinoamérica
Quizás lo que el pueblo latinoamericano pida a sus representantes políticos para combatir esa pobreza es que dejen de considerar al Estado "como un botín", como alude el cardenal Madariaga. Un "botín" al que viene pirata tras pirata a apropiarse de él.

El arzobispo hondureño está convencido de que "hay que devolver la dignidad a la política", una dignidad desprestigiada y desaparecida que no ha hecho más que contribuir a aumentar el hambre en una región rica como lo es América Latina.



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