Expresó su confianza en que el "espíritu de cooperación" que distingue las relaciones diplomáticas entre el Estado Pontificio y Pakistán, siga promoviendo "los valores fundamentales que contribuyen a sostener la intrínseca dignidad de la persona humana".
"El objetivo común de cristianos y musulmanes es favorecer la paz y la justicia en el mundo para asegurar un mejor futuro para la humanidad; eso puede ser realizado cuando existe auténtica cooperación entre los pueblos, las religiones y las naciones", dijo.
"El camino hacia la seguridad nacional e internacional es largo y difícil, pide mucha paciencia y determinación; no obstante los obstáculos, todos los esfuerzos por mantener abierto el camino de la paz, estabilidad y esperanza deben ser animados", apuntó el Papa.
Durante la ceremonia realizada en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico del Vaticano, también presentaron sus cartas credenciales los nuevos embajadores de Islandia, Estonia, Burundi y Sudán.
Preocupado por la violencia en Darfur
Ante el diplomático sudanés Ahmed Hamid Elkafi Hamid, el pontífice se manifestó preocupado por la "dramática situación" que perdura desde 2003 en la sureña región de Darfur, donde los enfrentamientos entre grupos locales provocan hambre y miles de desplazados.
"Ninguna solución practicable para lograr la paz llega desde las armas sino que pasa por el diálogo y la negociación, en el respeto de las minorías culturales, étnicas y religiosas", señaló el máximo líder de la Iglesia Católica.
Agregó que "no es jamás demasiado tarde para tomar con coraje decisiones necesarias para poner fin a la crisis, con la condición de que todas las partes se comprometan con la solución y que las declaraciones de principio sean seguidas de acciones constructivas".