Estás en: Starmedia /
Seis años del secuestro de la ex candidata presidencial
Ingrid Betancourt, de política batalladora a símbolo del drama colombiano
La imagen de Betancourt que conmovió a medio mundo.
11/2/2008 | Redacción starMediaImprimirEnviar
Antes del 23 de febrero de 2002, Ingrid Betancourt era una joven política batalladora y controvertida, pero seis años en poder de las FARC y un video en la que se la ve demacrada, triste y encadenada han hecho de ella un símbolo viviente del conflicto colombiano.

Esa imagen, que impactó en Colombia, fue corroborada en su última carta conocida, fechada en octubre pasado y dirigida a su madre, la ex parlamentaria y ex reina de belleza Yolanda Pulecio.

Betancourt, de 46 años, lamenta en la carta su situación y se siente degradada, pero también se declara esperanzada.
Secuestro pese las advertencias
Su fogosidad, intrepidez y persistencia han rayado a veces con la imprudencia, como cuando fue secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Pese a las voces que le advertían del peligro que corría, Ingrid Betancourt viajó al selvático y sureño departamento del Caquetá, tres días después de que el presidente Andrés Pastrana declarase rotas las negociaciones con las FARC, iniciadas en 1998.

Con ella fue secuestrada Clara Rojas, candidata a la vicepresidencia de Colombia por Oxígeno Verde, que fue liberada por las FARC el pasado 10 de enero.
Contra todos
El mismo arrojo que la llevó al Caquetá, impulsó a Betancourt a decir a toda voz en el Congreso colombia no que el país era gobernado "por un delincuente", en referencia al entonces presidente Ernesto Samper (1994-1998), o a declarar que el partido en el que se inició en política, el Liberal, era una "cueva de ladrones y corruptos", y el Poder Legislativo, "un nido de ratas".

Durante su época de parlamentaria se declaró en huelga de hambre para protestar por la integración de una comisión investigadora que absolvió a Samper de la acusación de que había financiado su campaña con dinero del cartel de las drogas de Cali.

En 1998 Betancourt fundó su propio partido, Oxígeno Verde, de corte ecológico, con el que logró su escaño parlamentario y se inscribió como candidata presidencial.

Años antes, a fines de los ochenta, se cansó de las mieles de la vida diplomática que le ofrecía su primer esposo, el francés Fabrice Delloyé, padre de sus dos hijos, Melanie y Lorenzo.

Buscó un cambio en el país
Una serie de acontecimientos en Colombia, como el asesinato de varios candidatos presidenciales, un frustrado proceso de paz con las FARC, la ocupación rebelde del Palacio de Justicia que concluyó con la muerte de mas de un centenar de personas y el surgimiento del llamado "narcoterrorismo", la hicieron reflexionar.

Sabía, tal como le inculcó su padre, Gabriel Betancourt, que fue ministro de Educación y embajador ante la UNESCO, que "tenía una deuda" con Colombia. "El país llamaba", señaló en alguna ocasión.

Regresó a Colombia después de más de diez años de permanencia en Europa, durante los cuales se graduó en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.

En su largo cautiverio, que cumple 2.190 días, soportó la muerte de su padre, una de las personas que más ha influido en su vida.

El "botín" más preciado
La ex candidata presidencial colombiana, que tiene también nacionalidad francesa, se ha convertido en la "joya de la corona" o el más importante "botín político" para las FARC, junto a los contratistas estadounidenses Marc Gonsalvez, Keith Stansell y Thomas Howes.

Alias "Fabián Ramírez", uno de los jefes de esa guerrilla, cuyo verdadero nombre es José Benito Cabrera, no dudó en señalar, pocos días después del secuestro, que la situación de Betancourt iba "para largo", y adelantó entonces que ella sería cabeza de un grupo de "canjeables" por unos 500 rebeldes presos.

La familia Betancourt recibió la primera "prueba de vida" el 24 de julio de 2002: un vídeo en el que la política conservaba sus bríos rebeldes, rechazaba el canje propuesto por las FARC y saludaba a su segundo esposo, el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte.

Regalo de cumpleaños
Como regalo por su 46 cumpleaños, Lecompte lanzó el 25 de diciembre pasado sobre las selvas de Colombia unos 20.000 volantes con fotografías recientes de los hijos de Betancourt, con la esperanza de que al menos uno de ellos llegase a manos de su esposa.

"Este es un momento muy duro para mí (...) piden pruebas de supervivencia a quemarropa y aquí estoy escribiéndote mi alma tendida sobre este papel (...) estoy mal físicamente (...) no he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae en grandes cantidades", relató en una carta que llegó a sus familiares a fines del 2007.

Betancourt, cuyo único contacto con el exterior es una radio desvencijada, ha intentado escapar varias veces de sus captores, según han contado algunos de los pocos que lo han conseguido, como el policía John Frank Pinchao.

Duro cautiverio
Aunque Ingrid Betancourt tiene "una valentía a prueba de bomba" y un sentido del humor profundo, según algunos analistas, sufre en carne viva los rigores del cautiverio en la selva.

Buena prueba de ello es un vídeo conocido el pasado 30 de noviembre en el que se la ve encadenada en una silla en mitad de la selva, extremadamente delgada, con el cabello muy largo y la mirada triste y perdida, imágenes que para muchos se han convertido en el símbolo del conflicto colombiano.


Contesta al redactor