Según relato de testigos, Mario Silva López, de 27 años, pagó a una persona por barrer la acera de su negocio, servicio que habitualmente hacía el limosnero.
Silva López se negó a pagar "dos veces" por el mismo servicio, y el indigente, furioso, le roció gasolina que llevaba en una botella.
El limosnero arrojó enseguida una cerilla y el comerciante se convirtió, momentáneamente, "en una tea humana", añadieron los testigos.
"El estado de salud es estable, sin embargo deberá permanecer en observación permanente las próximas 24 horas para evitar infecciones en las heridas", dijo Moreno Vargas. La Policía confirmó que el agresor, que pedía limosna cerca de la Universidad Surcolombiana de Neiva, fue detenido.