Con 12 años, había traducido al latín todos los textos de una revista musical alemana, según la misma fuente.
En el colegio, Grassl demostraba a sus compañeros sus conocimientos lingüísticos, pasando del alemán al francés hasta provocar la irritación de algunos, que le describían como un alumno fútil y arrogante.
Atraído por la fama, había escrito a la cadena de televisión alemana ProSieben para entrar en el programa Los deseos se convierten en realidad y probó suerte en QuizShow, en otra cade de televisión, Sat.1, sin éxito.
El joven, que pasó cuatro meses y medio en hospitales británicos donde no se expresó de otra manera que tocando el piano, no disimuló ni mintó en ningún momento, según sus abogados alemanes. Éstos subrayan, no obstante, que su cliente nunca perdió del todo la memoria.
Según un psiquiatra citado por el Spiegel, sufriría de esquizofrenia. El diario añade que Grassl no acepta hablar más que por mediación de sus abogados.