Los fieles de la parroquia del Espíritu Santo de Lowicz se quedaron un tanto perplejos al no ver al padre Franciszek Augustynski desde mediodía y decidieron investigar, según el diario 'Dziennik Lodzki'.
Los creyentes averiguaron que el párroco no sólo se había marchado, sino que también se había ido el equivalente a miles de euros que los 11.000 parroqianos habían donado trabajosamente para renovar su iglesia.
Aunque no se ha presentado ninguna queja formal contra el predicador.
"No hemos llamado a la policía. Es un asunto interno", dijo el padre Stanislaw Plichta, secretario de la diócesis de Lowicz, radicada en una parte muy devota de la mayoritariamente católica Polonia.