En el documento, fechado en diciembre de 1924, el genial físico formula de su puño y letra en lengua alemana uno de los últimos hitos de su carrera: la predicción teórica de un estado de la materia entonces ignorado y demostrado empíricamente 70 años después, la llamada condensación Bose-Einstein.
El manuscrito se hallaba entre los legajos archivados en el Instituto Lorentz de Física Teórica de la Universidad de Leiden (suroeste de Holanda).
Forma parte los papeles legados por el físico Paul Ehrenfest, a quien el autor de la teoría de la relatividad visitó con frecuencia durante la década de los años 20 del siglo pasado, y cuya obra es el objeto de la tesis del afortunado estudiante.
El documento preserva incluso las huellas dactilares de Einstein, y según el Instituto Lorentz -que exhibe el documento en su página de internet-, es una especie de borrador del artículo "Teoría Cuántica del Gas Ideal Monoatómico" que el científico judío publicó en la Academia de Ciencias de Berlín, en enero de 1925.
La Universidad de Leiden prevé guardar el valioso documento la sede del Instituto Lorentz, en el que Einstein trabajó como profesor invitado.