Llegó a Toronto con 12 años, y aunque nació en Rusia, ella se siente canadiense. De su país adoptivo resalta la gente de culturas distintas que se aceptan entre sí. No importa su historia, una vez que tú llegas a Canadá, eres aceptada como canadiense.
Para Glebova, ganar Miss Universo es el gran sueño de las americanas y canadienses.
Natalie se declara una fervorosa deportista y practica la natación, el ciclismo y el ballet. A su carrera como modelo suma un título universitario de Información y Marketing, a lo que le gustaría dedicarse más adelante: aspiro a tener mi propio negocio de comunicación o de relaciones públicas.
Su año de reinado comenzó con una gran promoción por Sudáfrica, donde publicitó un test de VIH para concienciar a sus habitantes de la importancia de controlar su salud.
En esta misma visita, la miss conoció al ganador del Nobel de la Paz, Desmond Tute, y visitó a niños infectados por el virus del Sida. El resto de meses, ha continuado con este tipo de actos a nivel mundial y ha sido embajadora de organizaciones dedicadas a labores humanitarias.