Los investigadores contabilizaron cuatro cuerpos sin vida flotando en el mar durante el reconocimiento, que se hizo cuando el cascote polar se había retirado a 260 kilómetros al norte de la costa de Alaska, marcando un nuevo récord de deshielo.
En los 25 años de reconocimientos aéreos anuales anteriores a 2004, no se había visto más de un oso solo nadando en mar abierto un año de cada dos.
Un catedrático de biología marina en la Universidad de Alaska, Richard Steiner, comentó al diario: "Para cualquiera que se pregunta cómo el calentamiento global y la reducción del hielo afectará a los osos polares, la respuesta es sencilla -se mueren".