Incluso, los aproximadamente 4.
La carroza fúnebre con el féretro de Pinochet fue escoltada por motoristas y coches policiales, mientras autobuses con efectivos antidisturbios de Carabineros estaban apostados en puntos estratégicos del recorrido, de unos dos kilómetros.
El vehículo mortuorio era acompañado por varios automóviles que transportaban a los parientes y allegados más próximos del ex gobernante castrense.
La misa fúnebre está fijada para el mediodía del martes y posteriormente, el cadáver de Pinochet será incinerado y sus cenizas entregadas a su familia, de acuerdo a lo anunciado por el ministro Portavoz del Gobierno, Ricardo Lagos Weber
"Es una figura que divide a los chilenos", dijo Lagos Weber al exponer las razones por las que el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet decidió no ofrecer a Pinochet honores de Estado ni declarar duelo oficial por su muerte.
La ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, será la única representante del Gobierno en las ceremonias oficiales. El gobierno autorizó, no obstante, que en los recintos del Ejército se ice la bandera de Chile a media asta.
Desencuentros e incidentes
La muerte de Augusto Pinochet, a los 91 años, sacó nuevamente a la luz la división que su figura ha provocado entre los chilenos desde que irrumpió en la vida pública al encabezar el 11 de septiembre de 1973 el cruento golpe militar que derrocó al presidente socialista Salvador Allende.
Decenas de miles de detractores del ex dictador salieron a las calles de Santiago y otras ciudades de Chile para festejar la muerte del hombre a quien consideraban el peor de los tiranos.
Los brindis con champán, vino o cerveza menudearon en esas manifestaciones, que contrastaron con las expresiones de dolor de los partidarios de Pinochet, congregados frente al Hospital Militar, desde pocos minutos después que se informara de que el ex gobernante de facto había expirado.
Una descompensación generalizada terminó a las 17.15 GMT del domingo con la vida del hombre que gobernó a Chile con mano de hierro durante diecisiete años (1973-1990).
Durante la jornada hubo brotes de violencia, especialmente en las manifestaciones de los detractores, que fueron infiltradas por reducidos grupos de encapuchados que agredieron a la policía, destruyeron cristales, marquesinas del transporte urbano y otros bienes públicos.