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Un hombre con ansias de poder
Fujimori, el político que se negó a perder su poder
Fujimori no pierde la esperanza de ser nuevamente presidente de Perú. (AP)
12/7/2006 | AFPImprimirEnviar
El ex presidente Alberto Fujimori, detenido en Chile en su empeño por volver a Perú para ser candidato presidencial, es un personaje enigmático, con ansias de poder y orgulloso de su origen japonés, cuyo gobierno autoritario generó simpatías y antipatías extremas.

Enemigo acérrimo de aquellos a quienes llama con desprecio "políticos tradicionales", Fujimori tuvo un ingreso fulgurante a la política peruana en 1990, pero 10 años después tuvo una salida abrupta, con escándalos de corrupción, al igual que muchos de los políticos a los que aborrece.
Ejerció el poder con mano dura
Conocido por su política confrontacional alejada de los consensos, Fujimori ejerció el poder con mano dura, que fue signo emblemático en su gestión, en que selló una alianza con las fuerzas armadas, su principal soporte durante su régimen que se extendió de 1990 a 2000.

De 67 años de edad, el ex mandatario era un profesor universitario, aficionado al ajedrez e ingeniero de profesión con especialidad en matemáticas.

De él siempre se dijo que tenía un perfil de hombre frío, desconfiado, calculador y poco comunicativo.

Esas características las puso de manifiesto en su forma de dirigir el país pues desde que llegó al poder instauró un estilo de gobierno en que sus principales decisiones eran tomadas en un círculo cerrado, casi hermético, consultando sólo con un pequeño grupo de allegados.

Uno de esos personajes era Vladimiro Montesinos, la eminencia gris de su régimen y quien fue el factótum de los servicios secretos, ahora preso y procesado por haber montado una red de corrupción durante la década pasada.

Alianza Fujimorio-Montesinos
Los adversarios de Fujimori señalan que fue la alianza entre Fujimori y Montesinos, junto a los más encumbrados jefes militares, la que gobernó el país al margen de las formalidades democráticas.

Y la principal acusación que le endilgan es haber encubierto las actividades de su ex asesor porque -dicen sus críticos- es imposible que el ex presidente no conociera las andanzas ilegales de Montesinos.

Fujimori diría después en su refugio de Tokio que nunca supo de la corrupción de Montesinos, a quien calificó como un "cáncer" que erosionó su gobierno.

A despecho de los cuestionamientos, sus partidarios resaltan lo que consideran logros de su régimen.

Fujimori hizo del pragmatismo su ideario político convirtiéndose en promotor del neoliberalismo económico y haciendo del Perú uno de los mercados más abiertos de América Latina, logrando estabilizar la economía tras una época de severa hiperinflación.

Pieza clave en la derrota de grupos armados
Señalan además que Fujimori fue el artífice de la derrota de los grupos armados como la organización maoísta Sendero Luminoso y del guevarista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.

Ese conflicto interno dejó un balance de 70.000 muertos y desaparecidos.

Pero esa victoria contra las agrupaciones armadas, trajo consigo acusaciones de graves violaciones a los derechos humanos y la formación del escuadrón de la muerte conocido como Grupo Colina.

Matanzas perpetradas por este grupo clandestino, creado según los grupos de derechos humanos por Montesinos y con anuencia de Fujimori, le valieron probablemente la más grave acusación contra él, la de ser cómplice en la autoría de delitos de lesa humanidad.

El ex jefe de Estado nunca ocultó que en la base de su personalidad autoritaria estaba su ancestro japonés, del que se sentía orgulloso, y que le permitía hacer frente de manera directa los principales problemas.

Sin embargo, muchos de sus simpatizantes se decepcionaron cuando en noviembre de 2000, de viaje en Brunei donde participó en una cumbre internacional, envió una carta de renuncia a la presidencia vía fax, una actitud que fue calificada como una "cobardía".

Días antes había estallado un escándalo que mostró la corrupción que había armado Montesinos.

Ello nubló su carrera política que se inició cuando en 1990 venció en elecciones democráticas a uno de los personajes más ilustres del Perú contemporáneo, el escritor Mario Vargas Llosa.



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