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Cinco años después
La democracia en Irak, un camino trazado por el sectarismo y el separatismo
Sectarismo y separatismo acompaña a la democracia iraquí. (AP)
17/1/2008 | Redacción starMediaImprimirEnviar
El nuevo Irak nacido de las cenizas del régimen de Sadam es un estado de estructuras más democráticas, pero minado por las cuotas sectarias, el peso de los bloques religiosos y las tendencias separatistas kurdas.

"Los chiíes han formado una alianza en la que todos los partidos que participan tienen el mismo credo, la Alianza Unida Iraquí; los suníes se han reunido en torno al Frente del Consenso Iraquí, y los kurdos en la Alianza Kurda", dijo Abdel Hamid al Yaburi, profesor en la universidad de Tikrit. Estos tres bloques son los que han terminado repartiéndose el pastel del poder en el Irak post-Sadam.

Para al Yaburi, las tendencias sectarias y étnicas son alimentadas desde dentro de estos partidos para conservar o aumentar su cuota de poder, e inevitablemente esto conduce a las aspiraciones separatistas, expresadas ya por chiíes y kurdos.

ASI, se une a los separatistas
El último grupo en proponer de manera clara sus ambiciones separatistas -explica el profesor- fue la Asamblea Suprema Islámica (ASI) dirigida por Abdelaziz al Hakim y su milicia Badr. ç

Las intenciones del ASI, que aspira a un sur homogéneo chií -desde los confines de Bagdad hasta Basora-, se suman las de los responsables de la septentrional región autónoma del kurdistán.

Los kurdos nunca han ocultado sus ansias independentistas, pero "la situación internacional y regional es la que les ha obligado a postergar la realización de este sueño histórico", dijo Al Hakim, que precisó que las exigencias kurdas de incluir la ciudad petrolera de Kirkuk dentro de su territorio responde a un interés por garantizarse los recursos económicos necesarios.

Seis meses más hasta el referéndum
El pasado diciembre el Parlamento kurdo decidió, a propuesta de la ONU, posponer seis meses el referéndum sobre la integración de Kirkuk en el Kurdistán -previsto en un principio para antes del fin de 2007- dado el retraso acumulado en las dos condiciones previas: el retorno de todos los desplazados y el censo de la nueva población.

El futuro de Kirkuk es clave tanto para árabes como para kurdos, ya que en la región se encuentra cerca de la mitad de las reservas petroleras del país: si los kurdos se hacen con su control, pueden soñar con un Estado viable, en detrimento de los árabes, que se quedarían sin ingresos en caso de que se consume la partición de Irak en tres entidades.

Por su parte el periodista Talib al Auda asegura que "aunque a primera vista parece que la situación en Irak ha cambiado, sobre el terreno lo que se observa es que todo ha sido destruido; peor aún, la estructura social del pueblo iraquí ha cambiado y se ha asentado en ella el sectarismo y la identidad racial en lugar de haber resurgido el espíritu nacional".

Acusaciones contra USA
Al Auda, que se muestra muy pesimista sobre la situación de su país considera que "todo lo que ha ocurrido es que antes temíamos a un dirigente y a un partido y ahora a cientos de líderes y de partidos y a decenas de milicias y grupos armados".

"Los dirigentes que llegaron en los tanques estadounidenses son los que ocupan los puestos más altos", mantiene Al Auda, que subraya que debido a la "mal construida estructura política" estos líderes deben sus cargos a su origen religioso o étnico, por lo que sirven a estos intereses "con el fin de permanecer en sus sillas".

Enfrentamiento generalizado
Por su parte Mahmud Husein, profesor de colegio, asegura que las disputas entre credos y etnias rivales se ha extendido también a las sedes de las propias formaciones políticas.

Para Husein esto es una muestra de que no existe un proyecto nacional y común que consiga aglomerar a los distintos bloques, sobre los que priman intereses sectarios, partidistas y tribales.

Ninguno de estos observadores concede mucho valor a la supuesta mejora institucional del país, pues la implantación de un Estado con estructuras más democráticas se está llevando a cabo con un sistema de cuotas "a la libanesa", en el que a cada grupo o secta le corresponde una cuota estricta según su peso demográfico, relegando así las competencias individuales.

Retroceso e intolerancia
Además, el hecho de que la identidad suní o chií pese tanto lleva inevitablemente a un peso desmedido de los hombres religiosos, que están haciendo de Irak uno de los países más intransigentes en Oriente Medio, cuando en los años setenta era el paladín del laicismo.

Mientras en las altas esferas continúan las irreconciliables disputas políticas, Salem Rahif, que regenta un puesto de verduras, se queja de que los iraquíes siguen emigrando o muriendo en explosiones o ataques de grupos armados y de que las promesas de una vida mejor, de acabar con el paro o de poder acceder a servicios sanitarios siguen siendo las mismas que se escuchaban antes de que llegara la llamada democracia.



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