"Para evitar el derramamiento de sangre y preservar la unidad de Irak, hemos decidido cancelar todas las manifestaciones armadas", reza el comunicado difundido en la ciudad santa chií de Nayaf (al sur de Bagdad) tras varias horas de negociaciones con el gobierno.
El clérigo dejó claro que él no se responsabilizará de "quienes porten armas y ataquen a miembros de los organismos de seguridad e instituciones del Gobierno iraquíes, y sedes de partidos políticos", es decir, elementos armados ajenos a su milicia.
En ese sentido, Muqtada instó a todos (sus partidarios) colaborar con las fuerzas gubernamentales y repudiar los crímenes. Además, pidió al Gobierno aplicar la ley de amnistía general, liberar a los presos, cesar las detenciones y dispensar los servicios básicos a la población, sin que todo esto signifique una condición para la declaración de alto el fuego.