Las pandas, todas hembras y con menos de dos años de edad, tienen miedo al estrépito de un trueno o el ruido de un recipiente de comida al caer, por lo que están recibiendo cuidados especiales como caricias o mimos durante las comidas, afirman sus cuidadores.
Según uno de ellos, Xiao Yi, el sábado pasado las pandas se despertaron muy asustadas por un trueno y trataron de salir de sus jaulas, aunque al final "se agruparon en una esquina temblando".
De las 32 jaulas de la reserva, 14 fueron destruidas por el seísmo y seis animales desaparecieron. Uno de ellos fue hallado muerto días después. Al margen de los 90.000 muertos y desaparecidos a causa del temblor, los medios y la opinión pública chinos han seguido con interés el destino de los .400 pandas que viven en Sichuan, principal reserva de una especie considerada un símbolo nacional en China.