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Los demócratas también se oponen
La comunidad hispana, consternada por la construcción del muro
Migrantes mexicanos, en su intento por cruzar la frontera. (AP)
27/10/2005 | AFPImprimirEnviar
Los republicanos celebraron la promulgación de la ley que autoriza la construcción de un muro fronterizo, mientras demócratas, hispanos y la Iglesia Católica se mostraron consternados por la noticia.

"Este es un paso más para que Estados Unidos sea más seguro y para frenar la oleada de inmigrantes ilegales", se congratularon en un comunicado conjunto el jefe de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, y el presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert.

Ambos líderes republicanos aprovecharon la firma de la ley, que autoriza la polémica construcción de un muro de 1.

132 km en la frontera con México, para criticar a la oposición demócrata e intentar mantener la mayoría en las elecciones al Congreso del 7 de noviembre.

"Los jefes del Partido Demócrata en ambas cámaras del Congreso se opusieron a la ley sobre el muro, ignorando las exigencias de los estadounidenses", dijeron ambos congresistas, para quienes la oposición "no tiene ni programa ni solución" para garantizar la seguridad.

Sector demócrata
El jefe de la oposición demócrata en el Senado, Harry Reid, replicó que "al firmar este proyecto de ley, Bush ha admitido la derrota en sus intentos de convencer a su Congreso, controlado por los republicanos, de aprobar la reforma integral de inmigración que el presidente supuestamente quería".

"Al poner la política electoral por encima de políticas públicas sensatas y al preocuparse más por la protección de sus escaños que por la protección de nuestras fronteras, este Congreso que no hace nada, celebra la firma de una promesa vacía de mayor vigilancia, y un muro al que no se le asignaron fondos y que probablemente nunca sea construido", añadió.

Oposición de la Iglesia
La Iglesia Católica también lamentó la decisión de Bush: "Este es un día triste para Estados Unidos", dijo el reverendo Gerald Barnes, obispo de San Bernardino (California), en nombre de la Conferencia de Obispos.

"La construcción de la valla no solucionará el problema de la inmigración indocumentada (...). Lo que conseguirá es alentar a los (inmigrantes a recorrer) caminos más peligrosos" para entrar a Estados Unidos, advirtió.

Los latinos, los más afectados
En la comunidad latina, el muro causó gran malestar: "Esta ley no soluciona el asunto de la inmigración, sino que lo empeora", lamentó Janet Murguía, presidenta de Consejo Nacional de la Raza (NCLR), la mayor organización hispana del país.

Rosa Rosales, presidenta de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), recordó al ex presidente republicano Ronald Reagan (1981-1989) cuando pidió a su homólogo soviético Mijail Gorbachov que "derribara el muro" de Berlín. "¡Y ahora nosotros queremos construir otro!", se indignó.

La Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos sostuvo que esta ley que "construye vallas entre aliados", también "hiere al pequeño comercio y empuja a 12 millones de personas (en alusión a los inmigrantes indocumentados en el país) aun más hacia las sombras".



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