En 1999 había en Chile 105.000 inmigrantes, según el censo de población realizado por el Instituto Nacional de Estadística, pero en 2002 esa cifra aumentó hasta los 185.
"Desde la recuperación de la democracia hasta ahora hemos tenido crecientes niveles de tranquilidad, paz social, crecimiento económico sostenido, mejoras en las condiciones sociales y un desarrollo político, social y cultural que resulta muy atractivo, particularmente para extranjeros de países vecinos", explica el subsecretario del Interior, Felipe Harboe.
Pese a la buena salud de Chile, esta investigadora sostiene que el fenómeno también se explica porque la Concertación, la coalición de centroizquierda que gobierna en Chile desde 1990, ha realizado un excelente trabajo propagandístico.
También ha sido determinante la política de puertas abiertas del Gobierno, que ha facilitado la entrada de miles de inmigrantes, si bien el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, puntualiza que ésta sólo se aplica a los que están en situación regular.
Los inmigrantes en Chile
Los inmigrantes peruanos proceden en su mayoría de la costa norte y aunque no pertenecen a las clases más pobres, desempeñan trabajos precarios en la construcción y en el sector servicios.
Los ecuatorianos que emigran a Chile son, en su mayoría, profesionales, mientras que los procedentes de Bolivia trabajan en el sector agrícola y los colombianos huyen de la violencia política en su país, señala Carolina Stefoni.
Richard Guerrero, un peruano de 34 años, defiende la llegada de los inmigrantes, critica a los chilenos que les acusan de quitarles los puestos de trabajo y desmitifica la buena salud económica de Chile.
Las oficinas del Departamento de Extranjería y Migración son escenario de un trasiego constante. Decenas de inmigrantes abarrotan los pasillos y las salas de espera para tramitar o, en el mejor de los casos, recoger los visados de residencia.
La política migratoria del país
La creciente llegada de inmigrantes a Chile es un hecho objetivo que suscita varios interrogantes como, por ejemplo, si la sociedad y las instituciones chilenas están preparadas para acoger tal cantidad de personas.
La investigadora Carolina Stefoni sostiene que Chile "no tiene una política migratoria" acorde con los nuevos tiempos y la actual situación del país. Pero el Gobierno ve las cosas de otra manera.
Felipe Harboe anuncia que un nuevo programa migratorio que está a punto de ser promulgado. Esta legislación migratoria "da cuenta de la nueva realidad, entiende que Chile tiene una política de puertas abiertas con un fuerte énfasis en la regularización", explica el subsecretario de Interior.
Respuesta de la sociedad chilena
El auge de la inmigración en Chile no sólo supone un esfuerzo para la administración, sino que también pone a prueba la capacidad de la sociedad chilena para convivir con otras culturas y costumbres.
"Este país tiene que acostumbrarse a un proceso de multiculturalidad", opina Harboe, quien añade que debido al secular aislamiento geográfico "los chilenos están acostumbrados a verse a sí mismos".
Todo parece indicar que, a corto plazo, los inmigrantes seguirán llegando a Chile. A la espera de la ansiada nueva ley migratoria o de una improbable nueva regularización masiva, los recién llegados seguirán buscando en Chile su oportunidad de salir adelante.
Europa, por ahora, queda muy lejos.