Avendaño rechazó las acusaciones de su colega, Yidis Medina, quien lo acusó de recibir 200 millones de pesos (unos 115 mil dólares) para que no asistiera a la votación de la reforma en el Congreso, con lo cual favoreció su aprobación.
Medina confesó hace algunos días que recibió ofrecimientos de asesores y ministros del gobierno de Uribe para que cambiara su voto negativo a la reforma y de paso acusó a Avendaño de recibir dádivas.
Dinero para campaña política
Avendaño, en indagatoria ante la Corte que proseguirá este martes, aceptó que recibió el dinero, pero negó que haya sido el pago por ausentarse y dijo que esos recursos ingresaron a sus cuentas para financiar su campaña política.
El abogado del ex congresista, Pablo Salah, afirmó que su cliente es víctima de "un complot para desprestigiar al gobierno".
La reelección no estaba permitida por la Constitución de 1991, pero una reforma tramitada en 2004 permitió que Uribe fuera reelegido en 2006 para un segundo periodo de cuatro años.
El gobierno siempre negó que haya dado u ofrecido prebendas para facilitar el trámite del proyecto y dijo que convenció a los legisladores que votaron a su favor, pero nunca los compró.