Cristina Fernández, presidenta de Argentina. (AP)"Tengo aguante pero no de ahora, sino desde hace mucho tiempo, y no voy a decepcionar en esta lucha que no es la mía, sino la de todos los argentinos", aseveró Fernández en una clara alusión a la crisis en el campo.
Las declaraciones
La mandataria realizó sus declaraciones durante la inauguración de una escuela en la norteña provincia de Jujuy, aunque evitó mencionar de manera directa el fracaso del diálogo entre el gobierno y los líderes del campo, que anoche decidieron reanudar sus protestas.
Durante el acto en Jujuy, varias veces los presentes lanzaron gritos de "aguante presidenta". En respuesta, Fernández explicó que en el actual escenario que se vive en Argentina, "no se trata de aguantar, sino de estar absolutamente convencida de que este es el camino para transformar al país: que los que más tengan sean quienes más aportan".
Sólo a partir de la redistribución de la riqueza, dijo, "se consolidará una sociedad progresista en serio, porque eso es el progreso, garantizar salud, educación y trabajo y federalizar y democratizar la riqueza".
Dificultades
Aunque reconoció que está enfrentando dificultades, la gobernante argentina recordó que siempre encaró problemas desde que comenzó a militar políticamente en los años 70.
"Me ha tocado pasar por momentos difíciles y no sólo durante la dictadura. Me tocó ser una voz solitaria en mi propio partido, y muchas veces, castigada por pensar y defender políticas diferentes", señaló.
La víspera, los productores agrarios argentinos acordaron iniciar un paro nacional de ocho días, tras el fracaso de las negociaciones con el gobierno sobre el sistema de retención de impuestos a las exportaciones.
Los productores ya habían realizado una huelga del 13 de marzo al 2 de abril, que causó bloqueos de rutas, desabastecimiento de alimentos y se convirtió en la primera gran crisis del gobierno de Fernández, quien incluso debió enfrentar la renuncia de su ministro de Economía, Martín Lousteau.