Participantes en la última cumbre del Mercosur. (AP)En aquella jornada fundacional e inspirados por el proyecto comunitario europeo, los cuatro socios suramericanos se propusieron constituirse en pocos años en una "unión aduanera perfecta", pero este objetivo, que tomó forma más definida en 1994 en la cumbre de Ouro Preto (Brasil), sigue pendiente.
De hecho, el bloque aún discute la letra de lo que será su código aduanero y el mecanismo con el que distribuirá la renta aduanera, lo que permitirá la libre circulación de bienes y la eliminación del cobro del doble arancel.
Quejas de las economías más pequeñas
Entretanto, persisten las barreras comerciales puertas adentro, lo que origina no pocas quejas, sobre todo de parte de las economías menores del bloque, las de Uruguay y Paraguay.
Ambos países también llevan a las citas semestrales del Mercosur su constante insatisfacción porque la constitución del bloque no ha supuesto la eliminación gradual de las asimetrías de desarrollo respecto a Argentina y Brasil, lo que en parte se debe a la falta de avances hacia la perfección de la unión.
Paraguay y Uruguay creen que no han logrado mejoras sustanciales en sus economías por la incapacidad propia del Mercosur para conseguir tratados significativos con otros mercados y la imposibilidad de sus socios de alcanzar acuerdos con terceros.
Eso debido a que el bloque veda esa posibilidad al establecer que las negociaciones deben realizarse como grupo.
Acuerdos de libre comercio
Desde su creación, el Mercosur ha sellado acuerdos de libre comercio principalmente con sus vecinos andinos y, en tierras lejanas, el último lo firmó con Israel a finales de 2007, pero el gran reto, la asociación política y comercial con la Unión Europea (UE), también sigue en la columna del "debe".
El acuerdo con la UE, el principal destino de las exportaciones de los suramericanos, se negocia desde 1999 pero las conversaciones están estancadas desde hace un año por la insistencia de los Veintisiete en dar prioridad al logro de resultados en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Mientras busca reavivar el diálogo con la UE, Argentina, que ocupa la presidencia semestral del bloque, procura abrir otros frentes de negociación externa para darle una inyección de aire fresco que permita a Paraguay y Uruguay dejar de ver al Mercosur más como una camisa de fuerza que como una plataforma de oportunidades.
En esa línea de actuación externa, los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) son los primeros en la lista del Mercosur. El logro de un gran acuerdo comercial de seguro ayudaría a revertir ese clima de hastío latente en los miembros menores y la sensación de estancamiento que se respira en los pasillos de cada cumbre regional.
Ingreso de Venezuela
En términos alimenticios, el bloque tampoco ha digerido por completo el ingreso pleno de Venezuela, acordado hace dos años y que aún debe ser ratificado por los Parlamentos de Brasil y Paraguay para hacerse efectivo, un trámite que de seguir demorado aventará nuevos cólicos políticos en la región.
Aunque algunos ven en la incorporación de Venezuela una posibilidad de contener el "foco de conflicto" que representa el presidente Hugo Chávez para la región, otros creen que traerá nuevos problemas al seno del Mercosur.
Pero socios como Argentina no pueden ignorar el aporte estratégico que representa el país caribeño en términos de energía, particularmente en estos tiempos de escasez.