Disputa entre Gobierno y Episcopado
El Papa visita Brasil con la polémica sobre el aborto de telón de fondo
Manifestación contra el aborto en Brasil. (AFP)
5/3/2007 | EFEImprimir
El aborto, los preservativos y los derechos de los homosexuales se han convertido en armas arrojadizas entre el gobierno brasileño y el Episcopado, ante la visita al país del Papa Benedicto XVI.

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El obispo de Roma, que iniciará en Sao Paulo una visita de cinco días a Brasil, será recibido por millones de entusiastas fieles, pero también deberá soportar las quejas de colectivos muy diversos ofendidos por el conservadurismo vaticano.

El Grupo Gay de Bahía (GGB), una activo grupo de homosexuales de Brasil, quemará de manera simbólica los documentos de la Iglesia católica que critican la homosexualidad y convocará diversas manifestaciones en protesta por la visita papal.

Preservativos y divorcio
Marcelo Cerqueira, presidente del GGB, dijo que la protesta que celebrarán en Salvador de Bahía estará también dirigida contra otras posiciones del Vaticano, que se opone al uso de preservativos y al divorcio.

"Será una crítica a la postura de la Iglesia contra todas las libertades", declaró el activista, quien consideró que el Vaticano "siembra discordias, promueve el odio y la homofobia, y es culpable de muchos de los casos de sida o embarazos no deseados que hay en el mundo".

Un sondeo encargado por la organización Católicas por el Derecho a Decidir, que quiere una mayor libertad sexual para los seguidores de esa religión, descubrió que la oposición a las políticas del Vaticano en materia sexual está muy generalizada entre los jóvenes brasileños.

Católicos y liberados
Según la encuesta, un 96 por ciento de los jóvenes católicos está a favor del uso de preservativos y un 79 por ciento aprueba las relaciones sexuales antes del matrimonio.

El 88 por ciento también consideró que una persona "puede usar métodos anticonceptivos y seguir siendo una buena católica".

Sin embargo, el Episcopado ha criticado con dureza la política de combate al sida del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que incluye una masiva y gratuita distribución de condones en escuelas.

El arzobispo Geraldo Lyrio Rocha, nuevo presidente del Episcopado brasileño, comentó que esos programas no educan a la población y, por el contrario, sólo "favorecen la promiscuidad" y "estimulan precozmente" a los niños y los adolescentes.

Feministas contra discriminación
Contra la visita de Benedicto XVI también se manifestarán los colectivos feministas, que se proponen denunciar la "discriminación" que sufren las mujeres en la Iglesia.

"Las mujeres deben estar al servicio de la Iglesia, pero no hay perspectivas de ordenar sacerdote a las mujeres, que sería el acceso a la palabra y al poder de decisión en la Iglesia", sostuvo la socióloga Dulce Xavier, de Católicas por el Derecho de Decidir.

Sin embargo, no todas las manifestaciones de esta agitada semana religiosa son contrarias a la doctrina católica.

En Brasilia, cientos de personas convocadas por instituciones católicas y evangélicas se manifestaron el martes en contra de la legalización del aborto.

Legalización del aborto
Los temores en los sectores más conservadores de la sociedad y en la propia Iglesia surgieron en las últimas semanas, cuando el ministro de Salud brasileño, José Gomes Temporao, se declaró en favor de convocar un plebiscito sobre la legalización del aborto, como se hizo recientemente en Portugal.

Lula se refirió al tema el lunes, en una entrevista con una red de radios católicas, y si bien se dijo contrario al aborto, agregó con cierta ambigüedad que "entiende" a "las jóvenes desesperadas por un embarazo no deseado".

El aborto es permitido en Brasil sólo en casos de violación, riesgo de vida para la madre o fetos sin cerebro, en los que debe ser autorizado previamente por la justicia.

Lula no sacará el tema
Lula dijo que no pretende hablar de ese asunto con el Papa, con quien tendrá una entrevista privada el jueves.

Benedicto XVI permanecerá en Brasil hasta el domingo, cuando oficiará una misa campal en el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil, a la que se espera que asistan entre 500.000 y 700.000 personas.

Tras esa misa, con la que dejará inaugurada la V Conferencia Episcopal de Latinoamérica y el Caribe (CELAM), Benedicto XVI regresará a Roma ese mismo día.