El pacto busca impulsar la aprobación de una reforma migratoria integral que prevé una mayor vigilancia fronteriza, la legalización de buena parte de los doce millones de inmigrantes indocumentados y un programa de trabajadores temporales.
También establece un sistema de verificación del estatus migratorio de los empleados, la reunificación familiar y un sistema de puntos para futuros inmigrantes, entre otros elementos.
Recomiendan modificaciones
En general, las reacciones al acuerdo fueron bastante predecibles: muchos legisladores moderados y grupos pro-inmigrantes lo acogieron como un buen punto de partida pero recomendaron modificaciones.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que está "ansioso" de firmar una reforma lo antes posible. En su opinión, el plan "crearía un sistema de inmigración seguro, productivo, ordenado y justo".
Los legisladores hispanos, junto a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, instaron al Congreso a que apruebe este año una iniciativa migratoria "dura pero justa, que trate a los inmigrantes de forma digna".