Las autoridades de la estatal Administración Nacional de Correos (ANC) dispusieron analizar los contratos firmados desde 2002 con empresarios extranjeros.
Copias de sellos
Además, se investiga si pudieron ser copiadas las matrices de sellos uruguayos impresos en Argentina y cuyos originales después de usados fueron destruidos en presencia de representantes de la ANC.
Cien mil de esos sellos fueron vendidos a un contratista argentino agente de la empresa española Afinsa y el resto, además del material necesario para la impresión, traídos desde Buenos Aires a Montevideo por personal de la empresa uruguaya.
Sellos falsos
Las autoridades del correo tienen la sospecha de que pudo imprimirse en Argentina, de manera clandestina, una cifra muy superior de los sellos ordenados y que posteriormente fueran utilizados para estafar a los ahorradores españoles.
Inversiones
Los pequeños ahorradores invertían en sellos, generalmente a partir de 300 euros (366 dólares), con la promesa de que sus productos se revalorizarían al menos un seis por ciento anual.
La supuesta estafa consistiría en la utilización de las inversiones más recientes para pagar intereses a los inversores más antiguos, sin llegar realmente a efectuar las operaciones ofertadas.