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Según un informe sobre el estado de los gobiernos
Corrupción es el principal reto para las democracias en América Latina
Reformas para combatir la corrupción, claves en las democracias latinoamericanas. (AFP)
31/1/2008 | Redacción starMediaImprimirEnviar
Los avances democráticos en América Latina no han logrado hacer mella en la corrupción y en mejorar la responsabilidad fiscal de los Gobiernos, señaló un estudio divulgado por el grupo Global Integrity.

El documento, 'Informe Global sobre Integridad de 2007' que analiza la lucha contra la corrupción en 55 países, también señaló que los países más ricos del mundo tienen problemas de corrupción similares a las naciones en desarrollo.

"Nuestra meta fue demostrar que las elecciones libres guardan poca relación con las reformas necesarias para mejorar la rendición de cuentas de los Gobiernos", dijo Nathaniel Heller, autor del estudio, realizado por el grupo no gubernamental.
Faltan reformas anticorrupción
"Muchos países en América Latina tienen un proceso electoral bastante limpio y transparente, pero no han aplicado reformas institucionales clave para combatir la corrupción", agregó.

El informe califica las acciones de los Gobiernos en 23 categorías, incluyendo gobernabilidad, rendición de cuentas, participación ciudadana, el imperio de la ley, y medidas contra la corrupción.

Asimismo, califica a los países conforme la eficacia o debilidad de esas medidas en una escala del 1 al 100, e incluye calificativos que van desde "muy fuerte" a "muy débil".
México, gobernabilidad "débil"
En el caso de México, por ejemplo, ese país obtuvo un ranking general de 63 y calificativos de "débil" o "muy débil" en el 70 por ciento de las 23 categorías sobre gobernabilidad, comparado con el promedio internacional de 47 por ciento, según el informe.

El problema del narcotráfico y la violencia "crea una situación casi imposible para que el Gobierno (de México) logre verdaderas reformas", señaló Heller.

"Pese a medidas legales contundentes, México sufre la ineficacia de su Gobierno y de las medidas contra la corrupción debido a la influencia de los carteles de la droga y las amenazas contra los periodistas que cubren la corrupción", indicó el análisis.

Problema de la narcoviolencia
El informe hace hincapié en la propagación de la narcoviolencia en México, donde "la cocaína se vende en tienditas (...) los vecinos son testigos de quiénes la venden, pero tienen miedo a denunciarlos".

"Los mexicanos temen tanto a la policía como a los criminales. De hecho, se está haciendo imposible distinguirlos porque los narcotraficantes se disfrazan de policías federales", agregó el documento.

Colombia recibió una puntuación general de 70 y el informe hizo hincapié en que el combate contra grupos paramilitares y la reforma a la financiación de campañas figuran entre los principales retos del Gobierno.

Perú tiene que aplicar la legislación
Sobre Perú, destacó que ese país, que obtuvo un ranking general de 69, "tiene un marco legal fuerte para el combate a la corrupción, pero su aplicación es un problema.

Con una calificación general de 81, a España le fue bien en muchas categorías.

Sin embargo, la gestión de España demostró debilidad en las áreas de responsabilidad parlamentaria y judicial.

El informe citó como ejemplo el hecho de que España no obliga a los miembros del Poder Judicial a informar sobre sus bienes personales. También carece de mecanismos para que los empleados de los sectores público y privado denuncien casos de corrupción.

Los ricos también son corruptos
Los ocho países más industrializados del mundo no escaparon al escrutinio de Global Integrity.

En ese sentido, destacó, por ejemplo, los problemas de corrupción en China y las deficiencias del sistema de financiación electoral en USA.

También se refirió a los problemas de "favores políticos" en el servicio civil en Francia y Japón, "que son similares a los encontrados en India y Rusia".

"No se trata de señalar con un dedo acusatorio a ningún país sino ofrecer una guía para que realicen las reformas necesarias, porque sin estas se debilita el poder de la democracia", observó Heller.


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