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Segundo periodo consecutivo al frente de Colombia
Álvaro Uribe, tradicionalista de mano dura y gran alidado de USA
Álvaro Uribe, en su discurso de investidura. (AP)
8/8/2005 | AFPImprimirEnviar
Alvaro Uribe, un católico tradicionalista, adicto al trabajo, principal aliado de Estados Unidos en América Latina y calificado como un Hugo Chávez de derecha, tendrá desde el lunes un segundo chance de cuatro años para lograr su incumplida promesa de pacificar a Colombia.

A sus 54 años, este abogado y hacendado será el primer presidente colombiano en ejercer un segundo periodo consecutivo desde el siglo XIX, tras una amplia victoria en los comicios de mayo en los que obtuvo el 62% de los votos.

Su estilo coloquial y directo, su adicción al trabajo con jornadas que comienzan antes de las cinco de la mañana y suelen terminar en la medianoche, le han granjeado un apoyo popular en las encuestas superior al 60% a lo largo de su mandato.

Igualmente hace gala de un ascetismo cristiano, especialmente en sus vestidos simples y que combina con el uso del sombrero y poncho típico durante sus viajes cada sábado a la provincia, donde preside los 'consejos comunales'.

Contacto con los ciudadanos
Estos foros, en los que escucha directamente a los habitantes de las regiones colombianas y compromete a los ministros en su solución, a veces regañándolos, se han convertido en uno de los mecanismos más efectivos en su acercamiento hacia los ciudadanos.

Pero también dan fe de su carácter autoritario e irascible.

"Lo que la lente de los reporteros gráficos ha captado en la mayoría de veces es un rostro adusto, una mirada perdida, un entrecejo fruncido y también lágrimas" comentó este domingo el diario 'El Tiempo' al presentar un balance en fotografías de su primer gobierno.

Una de las imágenes más frecuentes de esas reprimendas públicas, han sido los regaños a los militares, a quienes a diario exige resultados en su cruzada contra la mayor guerrilla del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). No en vano durante su gobierno rodaron las cabezas de unos 30 generales.

Conservador y católico
Tradicionalista en su forma de ser y católico muy cercano a las ideas del Opus Dei, Uribe no duda en asumir a ultranza posiciones cerradas.

Así ocurrió cuando ante un grupo de jóvenes ensalzó la abstinencia sexual. También se opone a leyes que legalizan parcialmente el aborto y la tenencia de una dosis personal de drogas.

La referencia de USA en Latinoamérica
Aliado incondicional de Estados Unidos, Uribe hizo de la Seguridad Democrática el eje de gobierno, y dice que su reelección le da continuidad a una política con la que asegura doblegará a las FARC, la guerrilla que asesinó a su padre en junio de 1983.

No obstante ese episodio y la decena de atentados a los que sobrevivió como gobernador provincial y presidente, niega que la lucha antiguerrilla sea una empresa personal, y destaca como logros la baja de los homicidios, los secuestros y el repunte económico.

Su reelección lo consolida como principal aliado de Washington en América Latina, donde en los últimos años han llegado al poder a través de las urnas gobiernos de izquierda.



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