El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, dijo al asumir su segundo mandato, que la política de Seguridad Democrática "se constituye en presupuesto fundamental para la reconciliación total".
El jefe de Estado juró cumplir con la Constitución y la Ley, por segunda vez, ante el Legislativo, once presidentes latinoamericanos, el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; misiones diplomáticas de cerca de 80 países y organismos multilaterales, y 42 millones de colombianos.
Ejemplo de España
Señaló cómo en España el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha invocado como una de las razones para el diálogo con ETA "la circunstancia de que en los últimos tres años no se han presentado asesinatos imputables a la organización, que empieza a ser interlocutora de voceros oficiales".
"La paz necesita sinceridad", dijo, y por ello reclamó que haya "hechos irreversibles de reconciliación", que sean "el enlace entre seguridad y paz" y que son los que "avivan la fe" en esa posibilidad.
Buena fe y honestidad
Uribe dijo que una sociedad entiende la "generosidad oficial en negociaciones con los violentos, que muchas veces es injusta", cuando "los hechos demuestran buena fe y honestidad de los beneficiarios", en una clara defensa de la negociación que llevó a cabo en su primer Gobierno, para la desmovilización de las organizaciones paramilitares ilegales de ultraderecha.
En su discurso, el presidente defendió los resultados de los primeros cuatro años de la política de Seguridad Democrática que, anotó "nos ha permitido ganar confianza en la democracia y perder temor a la violencia".
Aseguró que los progresos se manifiestan "en la garantía eficaz de (la) libertad de prensa, la protección del pluralismo, la defensa de las autoridades locales, los líderes sindicales", porque se ha defendido a todos los colombianos "sin importar las ideas que profesan o la escasez o abundancia de sus bienes materiales".
Llamado a la comunidad internacional
Por otra parte, el mandatario dijo que su país, "desgarrado en el sufrimiento de la violencia interna, añora, con justa razón, armonía en las relaciones internacionales" y por ello, "quiere y necesita de la comunidad internacional como contribución esencial para la paz, el desarrollo y la igualdad".
Uribe defendió la integración y la globalización y aseguró que "cualquier reserva popular" a esos procesos "la disipa la práctica de compartir en lugar de dominar".
"La globalización puede ser más amable si la entendemos como resultado de la ciencia y no imposición de la ideología (...) puede ser más amable si apreciamos al mundo en la diversidad y renunciamos al molde único que cada quien reclama desde su propia perspectiva", expresó.
Reformas sociales y logros económicos
Aseguró que las metas sociales que se ha propuesto su administración son más exigentes que las del Milenio, pues contemplan la plena cobertura en educación básica, en el régimen subsidiado de salud, en atención de niños y ancianos, en vivienda, saneamiento básico, infraestructura y acceso popular al crédito.
Uribe defendió igualmente sus reformas económicas, que dijo, son consistentes con la confianza de los inversionistas, con el crecimiento de la economía y con la financiación de las metas sociales.
"No compartimos la idea de impulsar el crecimiento y abandonar la superación de la pobreza a la suerte del mercado (...) discrepamos de hacer equidad con distribución de pobreza (...) creemos en el crecimiento con justicia social", afirmó.