Genoveva cuenta no sin cierta amargura que su país es muy "dependiente de USA" y esa dependencia llega a tal punto que si a USA "le da gripe, a México le da pulmonía".
Por esta razón, todo lo que provenga de Estados Unidos e impacte en México, siempre será mucho más grave en este país.
Sin embargo, "la economía mexicana logró crecer más del 4%" en el último tiempo, dato que ella misma se apura a explicar y aclarar.
"El promedio de crecimiento en el sexenio de Vicente Fox, fue menor al 2%. Estamos sumando una década perdida, la de los años 90. Hubo una etapa sumamente crítica para toda la región y México no fue la excepción. El 2000 también fue malo", cita con semblante serio.
Calderón, un presidente no aceptado del todo
En el terreno social, la catedrática explica que "hay un panorama difícil porque el triunfo de Calderón sigue siendo discutido. Ni resulta totalmente aceptado por la izquierda ni por la sociedad mexicana. Lo que está pasando en este 2007 es algo muy importante".
México "está despertando mucho movimiento".
El aumento del precio de la tortilla "de casi un 60% no sólo se ha quedado ahí sino que ha impactado en otros alimentos de consumo popular, como el azúcar. Se prevé que impacte en más productos". Entonces, Genoveva saca a relucir la "terrible insensibilidad" de los gobiernos mexicanos.
Globalización
"Qué pasó en México a partir de lo que todo el mundo conoce como el proceso de globalización", se pregunta la economista. "De pronto se empieza a hablar de México como un país que ha dado un gran salto, el milagro mexicano, México el gran exportador, etc. Empezamos a tener exportadores de autos, de televisores, etc. El primer socio comercial de los Estados Unidos. Un país que aparentemente resultaba el más beneficiado con el proceso de apertura comercial".
"México", explica Genoveva, "es conocido como uno de los mejores alumnos del FMI, porque había aplicado las reformas electorales a pies juntillas. Se hizo todo lo que se pidió para que vengan los capitales. Rápidamente. México empieza a presentarse como un país beneficiado por la globalización, pero a los pocos años da la terrible sorpresa al mundo".
'El efecto tequila
"1994 es el año de la gran crisis", define, "que también repercute en el resto de América Latina". "Todo el mundo en ese momento se pregunta lo que está pasando con México. Cómo era posible que viniera esa crisis. Los análisis a nivel oficial son bastante mesurados y no profundizan demasiado. Todo se atribuye a problemas estrictamente del ámbito financiero".
Pero aclara, "lo que pocos se atreven a decir en ese momento, es que el modelo que se había implementado desde principios de los años 80 tiene su primer gran quiebre en ese momento y explota de una manera muy desorbitada, porque la crisis adquiere niveles muy graves".
"A nivel social se observan fenómenos muy dolorosos pasa la sociedad. Hay un clase media que se derrumba totalmente. Hubo muchísimos suicidios por las deudas, el que tenía una deuda de 10 pasaba a 1.000. A partir de entonces la economía mexicana adquiere una estabilidad que hasta el día de hoy".
Superávit comercial
En la actualidad "tenemos un superávit comercial, está controlada la inflación, el gasto público se ha mantenido a la baja. El paro no llega al 4%. La economía está bien en sus indicadores macroeconómicos". Sin embargo, la profesora de la UNAM se pregunta "¿por qué esto no se ve reflejado en los bolsillos de los mexicanos?".
"Se habla que hoy tenemos más de 40 millones de pobres. Otros dicen que son 70. Entonces cuando la discusión está en que son 40 o 70, digo que aunque fuera un millón ya sería suficiente para que supieramos qué está pasando".
Lo que hace falta saber es "¿Cuáles son las reformas estructurales que faltan?". Tras la pregunta, ella misma da la respuesta "la reforma fiscal, la reforma laboral y la reforma del sector energético".
Calderón, más de lo mismo
La llegada de Felipe Calderón a la presidencia "nos plantea un esquema que todo apunta a que va en dirección de aplicar más de lo mismo. Llega a la presidecia el partido de derechas de México, claro que todos podríamos decir
pero, ya estaba la derecha en el Gobierno. No hay sorpresas
pero sí las hay si valoramos que Calderón no es lo mismo que Fox".
Calderón "está identificado con un compromiso o militancia dentro de la posición conservadora mucho más vertical y mucho más estructurada que la que tuvo Fox. Por lo tanto, la preocupación se multiplica".
El porcentaje "por el que ganó las elecciones es demasiado pequeño, por lo tanto nos habla de una división sustancial en la sociedad mexicana y polarizante". "Tenemos una izquierda sumamente dividida, con muchos matices, muy dispersa, con un abanico muy grande de posturas".
Para la economista, "lo más importante es el fracaso del modelo neoliberal. Ese fracaso que observo está planteando condiciones materiales para que la sociedad mexicana incursione. Quizás determinado por las condiciones de los partidos políticos".
Al margen de sus posturas de un partido u otro, "hay una realidad objetiva en México que está planteando una situación sumamente conflictiva. De ahí, las manifestaciones que ahora estamos observando con el precio de la tortilla".