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Así enfrenta el futuro el gobierno de Bachelet
Chile, en busca de nuevas sociedades para completar su desarrollo
Michellet Bachelet, presidenta de Chile. (AP)
13/3/2006 | Redacción/StarmediaImprimirEnviar
El país andino es quizás el mejor ejemplo de cómo generar estabilidad en América Latina, ya que el avance económico ha ido acompañado por el desarrollo social. Para completar una etapa más exitosa, Chile pretende ir de la mano de otros países a través de integraciones regionales que fortalezcan las posibilidades de su mercado e impulsen mejoras a su ciudadanía.

La deficiente integración entre los países de Latinoamérica se debe, en gran parte, a la dificultad para entender la pluralidad de los mismos. Para el gobierno chileno, la clave reside en aceptar esta diversidad, y a partir de ahí, trazar los temas comunes.

Sólo por el crecimiento demográfico que experimentará la región en los próximos años, que disparará la población a unas 600 millones de personas, será un mercado interesante para las empresas transnacionales.

El gobierno chileno sitúa el desarrollo del país “a mitad de camino” teniendo en cuenta su ingreso per cápita, que es de 12.800 dólares por persona, casi la mitad de lo que tiene España. Chile quiere alcanzar ese objetivo en unos 15 años.

Tanto la tasa de desempleo, cada vez menor, como el índice que marca la línea de pobreza, situado por debajo del 15%, marcan la evolución del país presidido por Bachelet, pero su canciller, Foxley, pretende recorrer el resto del camino “junto a países afines, con los que podemos tener cosas en común”.

Eje Asia-Pacífico
Los planes de Chile en este sentido enfocan tanto a Europa como a su región, con la que pretende construir una alianza para hacer competente su mercado en el eje Asía-Pacífico.

En este sentido, el canciller Foxley considera como parte del proceso de apertura de Chile “los tratados de libre comercio con 58 países en el mundo, que representan 3.800 millones de personas, y por nuestra posición geográfica hemos dado importancia a países de Asia y hemos concluido acuerdos de libre comercio con número importante de estos países, como Corea del Sur, China, Singapur, y a final de marzo, viajaré a Tokio para sellar otro más”.

La clave para lograr una posición en estos mercados es “la asociatividad, porque un país mediano no puede trabajar solo. Nos atrevemos a firmar estos acuerdos porque nos ponemos un alto punto de exigencia para entrar en sus mercados con competitividad y con capacidad para afrontar esta escala de producción”.

Y esta situación, Foxley también la traslada al actual panorama internacional, ya que “los países medianos con éxito económico y con una voz que se escucha tenemos que expresarnos de manera conjunta en los foros y tenemos que acostumbrarnos a dialogar más”.



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