La convocatoria a la campaña de ayuda fue hecha al día siguiente del sismo por el Congreso de la República y de inmediato recibió la acogida de miles de personas que no han dejado de llegar hasta el estadio capitalino a lo largo de los días.
Ejemplos de conducta
En ese lugar emblemático del deporte peruano, se pudieron apreciar ejemplos conmovedores, como a una mujer joven que llegaba cargando, hasta el límite de sus fuerzas, paquetes con botellas de agua y bebidas energéticas.
"Resulta que los peruanos nos queríamos más de lo que imaginábamos. Que nuestro vínculo social, pese a las graves deficiencias que le conocemos en términos de esa fragmentación que parece dividirnos irreconciliablemente, encubría un anhelo de integración más poderoso de lo que creíamos", comentó el psicoanalista Jorge Bruce.
Un pueblo unido
Esto queda demostrado de manera patente en las explanadas del estadio, donde se ve a jóvenes, funcionarios, ricos y pobres unidos en el objetivo de paliar en parte el dolor de las miles de víctimas del sismo que también golpeó a la capital, pero sin la magnitud de ciudades como Pisco, Ica y Chincha.
Conmovido con estas muestras de solidaridad, el presidente del Congreso, Luis Gonzáles Posada, afirmó que los capitalinos reaccionaron con una "avalancha de amor" en auxilio a sus compatriotas y elogió la presencia de "centenares de muchachos que llegaron a apoyar".
"Esto desbordó todas nuestras expectativas, primero convocamos a la zona de la tribuna norte y luego tuvimos que abrir la tribuna sur, en tres días hemos enviado casi mil toneladas de ayuda desde acá", relató Gonzáles Posada.
Escasean los recursos
La gran movilización de los limeños se hizo patente en los supermercados, donde el agua embotellada, uno de los principales requerimientos en la zona de emergencia, ha empezado a escasear.
Los representantes de esos establecimientos, que también se han sumado a la campaña, informan de que sus ventas de artículos de primera necesidad han crecido en algunos casos hasta en un 80 por ciento, lo que atribuyen al gran espíritu solidario presente en Lima.
El Ministerio de Salud también ha elogiado el masivo apoyo en la donación de sangre, necesaria para atender a los cientos de heridos en el sismo, hasta el punto de que ahora ha pedido que los donantes se registren previamente.
Y es que los limeños están demostrando, después del gran susto producido por el terremoto, que pueden unirse de manera solidaria con todos sus compatriotas cuando los grandes sucesos lo exigen.
Ayuda internacional
Mientras tanto, el aeropuerto de Pisco se ha convertido en una base multinacional que recibe a decenas de aviones militares y civiles con ayuda humanitaria de todo el mundo para los afectados por el terremoto de Perú.
Muy pocos vuelos comerciales llegan generalmente a Pisco, donde está establecido el Escuadrón 51 de la Fuerza Aérea de Perú (FAP), salvo cuando se cierra el aeropuerto de Lima y se utiliza como destino alternativo.
La FAP, con dos aviones Hércules C-130 y otros dos Antonov del Grupo 8 de transporte de Lima, empezó el jueves pasado a trasladar material y equipos de socorro a Pisco, que quedó devastada por el movimiento telúrico del día anterior.
Armada, Ejército y Policía unidos
A esos cuatro aviones, que iniciaron el trabajo de forma frenética, se unieron poco después varios más de la Armada, el Ejército y la Policía de Perú, que establecieron un puente aéreo para socorrer a cientos de miles de personas que habitan la zona de la catástrofe.
En cerca de 40 vuelos en las primera 24 horas, estos aviones trasladaron a Pisco unas 400 toneladas de ayuda, especialmente agua, víveres no perecederos, cobijas y carpas para establecer un suministro básico a una población que se había quedado sin nada.
Colombia fue el primero
El primer país en enviar su ayuda tras el desastre fue Colombia, que mandó un Boeing 707 con 35 toneladas de materiales esenciales y un numeroso grupo de expertos en rescate y evaluación de desastres, con su ministro de Protección Social, Diego Palacios, a la cabeza.
Pero la ayuda colombiana no quedó sola y pronto llegó más de Estados Unidos, Bolivia, Chile, Panamá, Cuba, España, Alemania, Venezuela, México, Brasil, Taiwán y Panamá, entre otros países, la mayoría en aviones de transporte militar, de los que en ocasiones se juntan hasta una docena en la pista.