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Elizabeth Mansilla, experta en desastres de América Latina
"Hay corrupción y discresionalidad política en fondos asignados para prevenir"
Miembros de la Cruz Roja en el acto del aniversario del terremoto
4/10/2006 | Mariela González Rosso/StarmediaImprimirEnviar
El 19 de septiembre de 1985, México fue despertado por un fuerte temblor de poco más de dos minutos pero con una intensidad de 8.1 grados en la escala de Richter.

El epicentro se localizó frente a las costas de Guerrero y Michoacán. El temblor fue similar al movimiento de 1.114 bombas atómicas de 20 kilotones cada una. Al día de hoy, no hay datos claros sobre la cifra de fallecidos en el suceso.

El gobierno reportó el fallecimiento de entre 6 y 7 mil personas e incluso llegó a suponer que la suma final fue de 10 mil.

Sin embargo, años más tarde se fijó la suma en 35 mil muertos, aunque hay fuentes que aseguran que la cifra rebasó los 40 mil muertos.

Numerosos edificios destruidos, entre ellos, se cuentan hospitales como el Hospital Juárez, Hospital General y Centro Médico Nacional donde se llegó a rescatar a poco más de 2.000 personas a pesar de que en el derrumbe quedaron atrapados tanto el personal como los pacientes que se encontraban en ellos.

Edificios con estructuras inadecuadas
Todos los edificios colapsados presentaban estructuras inadecuadas para terrenos arcillosos, principalmente a causa de la corrupción y la mala planeación, pues la mayoría de los edificios colapsados eran de reciente construcción, la negligencia del gobierno fue el principal culpable del enorme número de muertos.

Inmediatamente la población civil se organizó improvisando estaciones de auxilio y la gente que podía donaba artículos y contribuía como le fue posible al esfuerzo de recuperación; esto incluyó mover piedras a mano, regalar linternas, cascos de protección, etcétera. Mientras que el gobierno no pronunció palabra durante varios días.

Sistema de Protección Civil
Con el tiempo se crea el Sistema Nacional de Protección Civil, un conjunto orgánico que busca proteger, ayudar a la población y dar seguimiento a la reconstrucción.

En este institución, el gobierno reconoce una protección sobre la población civil, abandonada en los primeros momentos. Hasta 2003, en donde se crea un fonde adhisional compuesto por una serie de recursos para la mitigación de desastres.

Es una instancia institucional donde se afirma que ese tipo de hechos no se pueden prevenir, pero que hay que atenderlos o responder ante ellos. No obstante, la acción del hombre está muy relacionada con los sucesos naturales, tales como huracanes y terremotos, según aclara Elizabeth Mansilla. Por tanto, no siempre son hechos eventuales que nos toman por sorpresa.

México en la actualidad
Hoy en día y tras el aprendizaje que deja este tipo de sucesos, las instituciones de protección civil son "muy débiles", porque "hay corrupción y discresionalidad política en los fondos asignados", según explica la experta en el tema.

Lo único resaltable para Mansilla es que en los últimos tres años pudo verse "un ligero avance en los preparativos, sobre todo en el caso de los huracanes". También se estudia la vulnerabilidad y el riesgo en hacentamientos en zonas de más peligro. Y todo ello conforman los avances que el gobierno mexicano está poniendo en práctica.

Seguramente queda aún mucho por hacer, sobre todo en lo referente a la lucha contra los entes corruptos y que no contribuyen al avance del país ante este tipo de desastres.



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