La carretera a Yinxiu, el pueblo más devastado del distrito (7.000 de sus 10.000 habitantes murieron), está sembrada de grandes rocas y automóviles atrapados bajo ellas, lo que hizo que en los primeros días sólo pudieran llegar allí paracaidistas militares.
Ahora, otra forma de acceder a este pueblo es con las lanchas que usa el Ejército Popular de Liberación (ELP) para enviar la ayuda humanitaria a esta remota zona del norte de la provincia de Sichuan.
En las barcas, los soldados, de apenas 20 años, comentan, henchidos de patriotismo, que trabajan las 24 horas del día para ayudar a Wenchuan, una zona hasta esta semana muy apreciada por turistas y montañeros donde muchos pueblos todavía son inaccesibles pero poco a poco la comunicación se va restableciendo.
"No duermo, y aunque lo intentara no podría. Hay tanto sufrimiento, y hemos venido a ayudarles...", asegura el soldado Sun, de 22 años, que llega, como su regimiento, de la provincia de Jiangsu.
El barco remonta el río Min, el mismo en el que hace más de 2.