Las autoridades provinciales lograron persuadir a alrededor de 10.000 supervivientes del terremoto de que no abandonen la zona, tras extenderse el rumor de que las fuentes que suministran el agua de Chengdu, capital provincial, quedaron contaminadas tras el seísmo.
En este sentido, la compañía de aguas de Chengdu aseguró que el terremoto no dañó su sistema de abastecimiento, que "funciona con normalidad, y el agua de grifo de la ciudad responde al mismo estándar nacional de agua potable".
Los 130.000 militares y paramilitares que trabajan en estos momentos en la zona del siniestro, utilizan sus propias manos para cavar entre los escombros en los que miles de víctimas permanecen sepultadas.
Parte de las tropas tratan de reparar los daños provocados en 391 presas y embalses extendidos por Sichuan, dos de ellas de gran tamaño.
Peligro de las plantas hidrieléctricas
En este sentido, el ministro de Recursos Hidrográficos, Chen Lei, dijo que es crucial prevenir desastres secundarios y controlar posibles inundaciones en presas, plantas hidroeléctricas y diques.
Los peligros potenciales en las instalaciones pueden analizarse por imágenes captadas vía satélite y aérea, indicó Chen, quien destacó que la planta hidroeléctrica de Zipingpu, cercana al epicentro del seísmo, y que presentaba "un gran peligro" según Xinhua, ya está segura tras haber sido reparada.