Bush aprovechó el encuentro tripartito con su homólogo mexicano, Felipe Calderón, y el primer ministro canadiense, Stephen Harper, para presentar un frente unido en defensa del TLCAN, o NAFTA por su sigla en inglés, y de su política comercial, bajo ataque de la oposición demócrata.
TLC con Colombia
El sábado, Bush adelantó que en el encuentro de nuevo insistirá en que el Congreso apruebe el TLC con Colombia, con el argumento de que el pacto es de suma importancia geopolítica, económica y de seguridad nacional para Estados Unidos.
Cinco puntos clave
Las reuniones se centró en cinco áreas fundamentales: la competitividad global, la seguridad de las fronteras, cooperación energética y de desarrollo, seguridad alimentaria y la coordinación de respuestas a desastres naturales y emergencias de otra índole.
Aparte de defender la libre empresa, los tres socios del TLCAN también abordarán espinosos asuntos como la narcoviolencia, el tráfico ilegal de armas de USA hacia México, y el creciente flujo de inmigrantes indocumentados en este país, entre otros asuntos.
Conflicto camionero
Del lado mexicano, se esperaba que Calderón defienda la libre circulación de sus camiones por las carreteras de USA -ahora solo existe un programa piloto de un año-, y la protección de los migrantes de ese país, como así fue.
Del lado canadiense, aunque las autoridades de Ottawa han dado pocos detalles de su agenda, Harper defiendió el TLCAN e insistió en el libre acceso de bienes y personas a través de la frontera con USA.
"Los tres líderes destacarán la necesidad de profundizar y proteger las relaciones comerciales (...) esto es muy importante para la prosperidad regional", había señalado Tom Shannon, secretario de Estado adjunto para Asuntos del hemisferio occidental.
Después de 'Katrina'...
Bush escogió la emblemática ciudad sureña de Nueva Orleans para destacar su despegue después del huracán 'Katrina' en 2005, y se espera que Calderón resalte la aportación de unos 30.000 inmigrantes mexicanos al renacimiento y reconstrucción de la urbe.
No se esperaban grandes anuncios, pero México, por ejemplo, busca la permanencia de este tipo de foros para ventilar los asuntos de interés bilateral y regional.
"Queremos blindar este formato de cumbres, porque la seguridad y prosperidad regional trascienden la administración Bush. Queremos que continúen, independientemente de quién resulte elegido presidente en los comicios de noviembre", dijo una fuente diplomática mexicana que pidió el anonimato.
Mal momento para el presidente de USA
Bush llegó al encuentro con su popularidad por los suelos, un famélico capital político, y un Congreso bajo control demócrata, que, ante la incertidumbre económica del país, ha insuflado vida a una oleada de proteccionismo.
Los aspirantes presidenciales demócratas Hillary Clinton y Barack Obama han dejado claro que, si uno de ellos gana la presidencia, USA se retirará del TLCAN en seis meses a menos que se pueda renegociar.
Ante el clima hostil que afronta en el Congreso, en esta cumbre Bush no pudo dar garantías de cuándo se someterá a votación el TLC con Colombia o la Iniciativa Mérida para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en México y Centroamérica.
Encuentros antes de la cumbre
Bush participó en la reapertura del consulado mexicano en Nueva Orleans y sostuvo reuniones bilaterales con Calderón y Harper. También asistió a una recepción con empresarios, y una cena privada con los líderes de México y Canadá.
El martes, entre otras actividades, los tres líderes recibieron el informe anual del Consejo para la Competitividad de Norteamérica, sostendrán reuniones en privado y posteriormente ofrecerán una rueda de prensa conjunta.