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Caracas, pendiente de su ingreso
El camino de Venezuela al Mercosur sigue cuesta arriba en Brasil y Paraguay
El presidente venezolano, Hugo Chávez.
17/11/2007 | Redacción starMediaImprimirEnviar
El ingreso de Venezuela al Mercosur, que este año ha agregado una nueva polémica al bloque, sigue trabado en el Congreso brasilero, donde la oposición se niega a aceptar al controvertido gobierno de Hugo Chávez como miembro de pleno derecho.

Lo mismo sucede, aunque con menos efervescencia, en el Congreso de Paraguay, que junto con el de Brasil son los únicos en los que aún tramita el protocolo de adhesión de Venezuela, ya aprobado en los legislativos de Argentina y Uruguay.

Tanto en Brasil como en Paraguay el asunto ha quedado en suspenso hasta el 2008 y hasta ahora Chávez no ha reaccionado, pese a que en julio pasado dio un plazo de tres meses a ambos congresos, que luego revisó y estiró hasta fines de este año.
Venezuela "no se arrastrará"
Chávez ha dicho que siente "pena" y "vergüenza" por esas demoras y advertido de que unos planes de desarrollo que tiene su gobierno para el año próximo dependen de si Venezuela será o no miembro pleno del Mercosur.

No obstante, aclaró que su país tiene "dignidad" y "no va a arrastrarse ni le rogará a nadie" para ser aceptado en el bloque.
Chávez ha confirmado su asistencia a la Cumbre del Mercosur en Montevideo y muchos temen que vuelva a la carga, sobre todo por la beligerancia que ha mostrado en las últimas semanas, en las que ha tenido serios conflictos con España y Colombia y un duro revés en el referendo sobre la reforma constitucional que promovía.

Alfredo Ratti, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Asuntos Internacionales del Senado paraguayo, declaró: "Chávez eliminó una gran disidencia (sobre el acceso al Mercosur) tras aceptar su derrota en el referendo", aunque luego tildó el triunfo opositor de "pírrico" y se refirió a él como una "victoria de mierda".

Queda mucha discusión
El legislador del opositor Partido Patria Querida, la tercera fuerza electoral paraguaya, consideró, sin embargo, que el tema de "la aprobación de la adhesión de Venezuela todavía da para mucha discusión" en el marco de la llamada "cláusula democrática" del Mercosur.

En el caso del Congreso brasileño, todo parece más complicado porque la oposición y hasta algunos sectores oficialistas se oponen a aceptar a Venezuela debido al alegado talante "autoritario" del líder bolivariano.

A mediados de este año, Chávez se enzarzó en un fuerte cruce de declaraciones con miembros del Senado brasileño, a los que calificó de "loros" de Washington por haber manifestado su oposición a la no renovación de la licencia del canal Radio Caracas Televisión (RCTV).

A través de la prensa
La discusión, llevada por medio de la prensa, hasta obligó a una intervención del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien exigió a Chávez "respeto", tras lo cual la relación bilateral estuvo tensa durante unos meses.

Superado ese incidente, la oposición no ha dado el brazo a torcer y mantiene obstaculizada la votación del protocolo de adhesión, que en las últimas semanas el propio gobierno retiró de sus prioridades parlamentarias para este año debido a asuntos internos más urgentes.

La primera reacción de Chávez tras el referendo, al reconocer su derrota, había causado buena impresión entre quienes se oponen al ingreso de Venezuela al Mercosur, pero para muchos eso fue "flor de un día".

La virulencia posterior del gobernante venezolano ha llevado a muchos parlamentarios brasileños a revisar sus opiniones.

"Tras ese primer momento en que aceptó la derrota, Chávez reveló quién es realmente", dijo el diputado Luiz Hauly, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que pretende hacer todo lo posible para que el protocolo sea rechazado.

El Senado, el más resistente
Cuando el asunto sea retomado, deberá ser votado en la Cámara de Diputados y luego pasará al Senado, que es donde hay más resistencia al ingreso de Venezuela al Mercosur.

Incluso, en los próximos días esa resistencia puede fortalecerse, cuando el Senado elija a su presidente para el 2008.

El más firme candidato, que cuenta incluso con apoyo del propio Lula, es el ex presidente José Sarney, quien considera a Chávez "un dictador" y ha alertado decenas de veces sobre una supuesta "carrera armamentista" desatada por Venezuela en la región.


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