La presidenta chilena, Michelle Bachelet, apostó en la apertura a que esta cumbre, que tiene como lema la cohesión social, "sea un paso potente hacia la construcción de un pacto social que coloque al ser humano en el centro de las políticas públicas".
El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, afirmó a su turno que la "pobreza no es una maldición bíblica" y que "es el tiempo de la verdad" para América Latina.
Antes de la inauguración, arribó a Santiago una de las personas más esperadas de esta cumbre: la presidenta electa de Argentina, Cristina Fernández, quien llegó con su esposo y presidente, Néstor Kirchner, y regaló sonrisas por donde pasó.
Cristina Fernández y Chávez, protagonistas
Llegó con agenda propia y visitó a Bachelet en el Palacio de la Moneda, donde celebró que su primer encuentro como presidenta electa "con un mandatario extranjero sea con una del género".
Las horas anteriores a la inauguración estuvieron marcadas por la incertidumbre que generaron rumores y noticias que aseguraban la ausencia del presidente venezolano, Hugo Chávez.