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Cumbre Iberoamericana
Mercosur llega a Santiago con los mismos problemas de Montevideo
Néstor Kirchner, presidente de Argentina.
5/10/2007 | Redacción starMediaImprimirEnviar
El conflicto del Río de la Plata por una papelera y las trabas para el ingreso de Venezuela dificultan aún el proceso integrador del Mercosur, que asiste a la Cumbre de Santiago con los mismos problemas con que llegó el año pasado a Montevideo.

Pese a la manifiesta sintonía entre los gobernantes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, todos de la nueva centroizquierda latinoamericana, los problemas políticos al interior del Mercosur atenazan una mayor expansión del proceso integrador.
En 2006, cuando Iberoamérica celebró su cumbre en Montevideo, el conflicto entre Argentina y Uruguay por las papeleras que planeaban las empresas Ence (española) y Botnia (finlandesa) repercutió en pasillos y reuniones a puertas cerradas.

Mediación de España
Fruto del interés iberoamericano fue la gestión "facilitadora" aceptada por el Rey Juan Carlos de Borbón, que aún así no ha podido evitar que el asunto siga latente un año después.

Ence ha decidido instalarse en una zona de Uruguay cercana a Gualeguaychú, la ciudad argentina vecina a Fray Bentos que es el mayor foco de resistencia a las papeleras.
Pero Botnia está lista para operar y su papelera, objeto de controversias que dirimirá la Corte Internacional de Justicia de La Haya, mantiene las relaciones entre Argentina y Uruguay en el nivel más frío de la historia.

¿Encuentro Kirchner-Vázquez?
La gravedad del caso llega a tal punto que, como en las últimas cumbres, en Santiago muchos estarán pendientes de si se reúnen los líderes de Argentina, Néstor Kirchner, y Uruguay, Tabaré Vázquez, y ponen fin a un período de casi dos años sin hablarse.

Aunque Argentina y Brasil disimulan, Montevideo no le quita hierro a un conflicto que, según el canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, es "nocivo para el Mercosur" y debilita la "imagen" del bloque.

Fuentes de la Unión Europea (UE) en Brasilia dijeron a Efe que la oposición argentina a la instalación de una empresa finlandesa en Uruguay "puede asustar" a otras firmas europeas.

Consideraron que el conflicto "tampoco ayuda" a recuperar el diálogo para la creación de una zona de libre comercio entre la UE y el Mercosur, que con ese cometido desea usar a España y Portugal como "puentes" con el resto de Europa.

Ingreso de Venezuela
Otro mensaje confuso que envía el Mercosur radica en el ingreso de Venezuela al bloque, no sólo por el polémico carácter de su presidente, Hugo Chávez, sino también por las contradicciones que anidan en los congresos de Brasil y Paraguay, que a diferencia de Argentina y Uruguay aún no aprobaron el tratado de adhesión.

Fuentes de la UE dijeron que el asunto genera "incertidumbre", pues para retomar el diálogo será necesario saber si el interlocutor será el bloque con o sin Venezuela como miembro pleno.

A ese panorama se añaden las recurrentes quejas de Uruguay y Paraguay por las asimetrías económicas que les separan de los dos socios más poderosos del Mercosur y les cierran el camino hacia la cohesión social que propugna la Cumbre Iberoamericana.

Iniciativa popular
Rumbo a esa cohesión el bloque ha dado algún paso con el llamado "Mercosur Social", incipiente mecanismo nacido en 2006 en la ciudad argentina de Córdoba para intentar acercar la integración a "la gente".

Lo forman organizaciones sociales agrupadas bajo el lema "Al Mercosur también lo construye la gente", que buscan trascender los límites de la dinámica oficial.

En sus postulados sostiene que "para avanzar hacia un Mercosur más efectivo y democrático es fundamental enfatizar la dimensión política, social, cultural y ambiental, y no sólo la económica y comercial".

Discrepan con la agenda oficial
En su último encuentro, celebrado en Asunción junto con la Cumbre semestral del Mercosur, quedaron marcadas sus profundas diferencias con la agenda oficial.

Mientras los gobernantes se enzarzaban en problemas políticos y comerciales del bloque, los grupos sociales se ocuparon de asuntos más cotidianos, como la igualdad de género, la economía solidaria y la soberanía alimentaria.

El Mercosur Social dijo en Asunción que "uno de los desafíos para los Estados es profundizar los procesos e instancias que permitan un diálogo efectivo sobre la participación e incidencia de los sectores populares en las políticas públicas".

También exhortó a reglamentar la circulación de trabajadores entre los países miembros, una de las asignaturas pendientes del Mercosur en la búsqueda de esa cohesión social, que sigue siendo una quimera en un bloque que agrupa a unos 70 millones de pobres.


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