Carcelén, que formó parte del equipo de Greer, explicó que existe una serie de documentos y mapas que identifican el lugar exacto de la fortaleza fechados mucho tiempo antes de su descubrimiento "oficial", lo que indica que "Machu Picchu fue conocido por mucha gente antes que Bingham".
La fortaleza de Machu Picchu fue dada a conocer al mundo por el profesor de la Universidad de Yale Hiram Bingham en 1911, que acudió a la ciudad perdida de los incas guiado por campesinos locales que ya conocían la existencia del lugar, aunque no su valor arqueológico.
"Hay documentos que señalan textualmente que Berns tenía que entregar el 10 por ciento de las alhajas y joyas de oro y plata que salían de las ruinas incaicas", afirmó Carcelén.
El historiador denunció la existencia de importantes colecciones de piezas incaicas en Europa, especialmente en Alemania, que empezaron a llegar al Viejo Continente a finales del siglo XIX sin que nadie sepa su origen.
Carcelén lamentó que estas reliquias "que salieron fruto del saqueo" nunca se hayan reclamado, mientras que las piezas de Machu Picchu que Bingham se llevó en 1912 a su país "sean pasto de un debate ideológico para su devolución".
Devolución de las piezas robadas
Perú mantiene un contencioso con la Universidad de Yale por la devolución de más de 40.000 piezas procedentes de la ciudadela que se conservan en la prestigiosa casa de estudios estadounidense desde hace casi un siglo.
Mientras que el Gobierno peruano solicita la devolución de todas las piezas, Yale pretende regresar a Perú tan solo 384 reliquias en un plazo de dos años, con el propósito de exhibirlas en un museo que deberá construirse en Cuzco bajo especificaciones dictadas por la institución estadounidense.