El gobierno brasilero invirtió fuerte en la promoción del Cristo como una de las nuevas maravillas, con la convicción de que supondrá un fuerte empuje para la actividad turística.
En Río de Janeiro, la noticia provocó un enorme estallido de alegría en la playa de Copacabana, donde cerca de 400.000 personas asistían a una de las ediciones del Live Earth, un concierto mundial promovido por el ex presidente de Estados Unidos Al Gore en defensa del planeta.