Corría el 11 de diciembre de 1940, cuando el arqueólogo Julio C. Tello inauguraba el primer museo de Chavín, con un fondo museográfico compuesto por 119 especímenes. Cuatro años, un mes y seis días más tarde, un aluvión se llevaba su trabajo. Sin embargo, las piezas -y nuestra historia- fueron recuperadas en las intervenciones arqueológicas realizadas por Tello en el centro ceremonial y las recolecciones que se efectuaron casa por casa en el pueblo de Chavín y los caseríos aledaños.
La colección
Consta de artefactos líticos, esculturas de piedra, trompetas de concha y material cerámico, que cubren 7500 años de historia prehispánica. Una de las piezas centrales del museo es el valioso Obelisco Tello.
Pero además de las exposiciones e pondrá en marca la construcción del Centro Internacional de investigación, Conservación y Restauración, que será el eje articulador de las actividades académicas y sociales del museo.
Reclaman Estela de Raimondi
Pero no todo es alegría. Pobladores de la localidad han alzado su voz de protesta, debido a que el Instituto Nacional de Cultura (INC) ha dispuesto el traslado de una réplica de la Estela de Raymondi al Museo Nacional Chavín, pese a que les habían prometido enviar la pieza original desde la capital. En ese sentido, el director del INC de Huaraz, José Antonio Salazar, señaló que el traslado del famoso vestigio es imposible en vista que tiene tres fisuras.
"Los pobladores de Chavín tienen que entender que no llevamos la Estela de Raymondi original al nuevo museo porque se puede destruir en el trayecto. Les prometo buscar la mejor manera de lograr este propósito, pero utilizando un tratamiento especial que preserve la roca al sacarla y durante todo el viaje", manifestó el trabajador estatal.
Como se sabe, la Estela llegó a Lima en 1876, tras ser trasladada a pie por 60 hombres, desde Chavín de Huantar hasta Casma, en un trayecto que duró nueve días. Ya ahí, un buque a vapor la trasladó hasta el puerto del Callao.