Desde esta base, desde el punto de vista de los anticastristas, Cuba tiene que emprender un viaje a la democracia, y el camino a seguir es el gran centro del debate. La figura de Fidel Castro, aunque retirado del gobierno, sigue teniendo su peso en la transformación de la isla.
“Se trata de una figura muy repetida en la historia de Latinoamérica en los s.XIX y XX, aunque en cuanto a perduración, sólo es comparable con Corea del Norte. Por esta razón, en Cuba parece que todo se posterga hasta su desaparición”.
Esta imagen de Fidel como ‘totalizador y movilizador’ de ideas también es compartida por Marifeli Pérez Stable, vicepresidenta para la gobernabilidad democrática para el diálogo interamericano en Washington, periodista y autora de libro 'Cuba en el s.XXI. Ensayos sobre la Transición'.
En su opinión, el pueblo cubano era para el comandante “una masa amorfa que le permitía hacer historia. No eran hombres, ni mujeres, ni vecinos con necesidades cotidianas, que, por otra parte, cada vez se han ido agudizando más”.
El papel de las FFAA
Históricamente, la postura de las Fuerzas Armadas de un país ha marcado el carácter de sus cambios sociales y políticos. Para Malamud, “las FFAA cubanas tienen un carácter de ejército imbatible y esto condicionará la transición”.
En este sentido, y estableciendo paralelismos con el resto de transiciones, “en Argentina el cambio lo afronta el Ejército derrotado de manera humillante en la guerra de las Maldivas contra Reino Unido. En Chile, las FFAA nunca fueron derrotadas, y Pinochet perdió el plebiscito que dio origen a la transición. Entonces, hubo que esperar a que los militares, desde dentro, iniciaran su conversión a la democracia”.
Escenarios de la transición
Continuidad o ruptura. Estas son las dos opciones que se manejan para el futuro de la isla. Lo que parece claro, para Pérez Stable, “es que la enfermedad de Fidel, su ausencia del gobierno pero su presencia en el escenario político, ha dado al traste con la posibilidad de que se produjese un colapso, opción viable en caso de muerte repentina del dictador”. Tras la enfermedad, siguió la vida en Cuba.
La ruptura también vendría dada por otro escenario que algunos sectores contemplan, y que acaba fortaleciendo la tesis del gobierno cubano: una posible invasión de USA. Según Pérez Stable, “se trata de algo que ha ido perdiendo fuerza a lo largo de las décadas, si alguna vez alguien lo pensó. Y hubiese sido catastrófico”.
Carlos Malamud lo plantea en términos actuales, y cree que la actual situación es la menos apropiada para la transición, con un Castro que no manda a primera escala pero que no ha desaparecido de la escena. Esto tiene una serie de consecuencias, ya que “todos los que ocupan lugar en el gobierno por delegación se cuidan mucho de expresar sus puntos de vista, y la partida se juega por debajo de la mesa hasta que el panorama se esclarezca”.
Así mismo, la evolución de los intestinos de Fidel afectará a asuntos que están sin dilucidar y que serán vitales en un futuro, como cuándo comenzará la transición, qué reformas serán posibles, cuál será el campo de actuación de Miami y qué harán los cubanos. Todo ello determinará si la isla se inclina finalmente por la continuidad o por la ruptura.