La artista ya había cancelado para este mes un concierto en Kuala Lumpur, donde se le había solicitado que se vistiera de una forma más recatada de lo que acostumbra, y tenía el precedente de 2006 del espectáculo anulado por el Ministerio de Cultura a su compañero sentimental, el rapero Jay-Z, por el "lenguaje vulgar" de su música.
Sin embargo, los bailes, en ocasiones casi eróticos, y la ligera indumentaria de la cantante en el escenario no supusieron ningún impedimento para las autoridades chinas.
"Nada de nada, todo es perfecto, todo está bien", confirmó el organizador del evento, Jonathan Krane, presidente de la firma Emma Entertainment, que trajo al país por primera vez a conjuntos legendarios como los Rolling Stones, que en 2006 actuaron en Shanghai, a condición de no tocar cinco temas con contenido sexual.
Logró poner al público en pie
Beyoncé prácticamente llenó el Gran Escenario de Shanghai, con capacidad para 8.