Esa ciudad californiana sirvió de escenario a la cinta y se convirtió en un personaje más con su bahía, el puente Golden Gate, la basílica de la Misión Dolores o el museo Legión de Honor, ejemplo del gusto de su director por ilustrar sus cintas con monumentos o lugares emblemáticos.
Ya lo hizo en la escena del Monte Rushmore en 'North by Northwest' (1959), la Estatua de la Libertad en 'Saboteur' (1942) o con el London Bridge en 'Frenzy' (1972).
"Supongo que sí", admitió Hitchcock, quien apuntó a los 50 años de Stewart (en la que sería la última colaboración del tándem tras hitos como 'Rear Window', de 1954, o 'Rope', de 1948) y otros factores externos para explicar el rendimiento de la cinta en taquilla: "Han vendido mal el filme".
Candidata a dos Óscar, a la mejor dirección artística y al mejor sonido, Hitchcock se llevó la Concha de Plata al mejor director en el Festival de Cine de San Sebastián, que también otorgó a James Stewart el Premio Zulueta al mejor actor.
Música intrigante
Basada en la novela 'Sueurs froides: d'entre les morts', escrita por los franceses Pierre Boileau y Thomas Narcejac -cuyo nombre real era Pierre Ayraud-, el filme contó con la célebre partitura de Bernard Herrmann y otro de los clásicos títulos de crédito de Saul Bass.
Una música intrigante e histriónica, unos labios, los ojos de una mujer y el fondo rojo con el que se tiñe la pantalla dando paso a toda una espiral de suspense e hipnotismo fue el preludio del filme, al que homenajearon años después directores como Brian De Palma en 'Obsession' (1976) o Martin Scorsese en 'Cape Fear' (1993).