Ahora el director vuelve sobre el tema, pero haciendo participar a los propios pueblos involucrados, más precisamente a los niños.
El director ha decidido tomar cartas en el asunto y repartir 125 cámaras a niños de Israel y otras 125 a niños de Palestina. Todos ellos serán instruidos por equipos que les enseñarán a utilizar las cámaras, que tienen por fin ser utilizadas para que cada uno retrate su vida.
Intercambio de imágenes
Las imágenes captadas por los israelíes serán mostradas a los palestinos, y viceversa, en el afán de que ambas partes comprendan que sus realidades son similares, y, por ende, son pares y no opuestos.