Desde su fulgurante entrada en la industria de los sueños con su inolvidable papel de la novelista Catherine Tramell en 'Basic Instinct' (1992), Michael Douglas, Sylvester Stallone o Leonardo DiCaprio han sucumbido, en la ficción, a los irresistibles encantos de la rubia por antonomasia del cine en las últimas dos décadas.
Dicen que a los ganadores se les reconoce desde la línea de salida, pero pocos hubieran apostado por esta ex conejita de Playboy, cuya primera y fugaz aparición en la gran pantalla se la debe al genio de Woody Allen ('Stardust Memories', 1980).
Charito Piedra, como la llamaban en el rodaje de la española 'Sangre y arena' (1989), siempre tuvo claro que quería un hueco en el star-system, aunque fuera a golpe de punzón de hielo.