La cantante, quien abandonó la imagen de rubia sexy y luce ahora una abundante cabellera negra, se retirará a su natal Kentwood, Louisiana, para esperar la llegada de su hijo al lado de su madre, Lynn, indicó el tabloide local The Sun.
En busca de la tranquilidad
La ex rubia de 25 años de edad, tras los constantes percances con su hijo Sean Preston, de nueve meses, ha decidido que lo mejor será contar con la ayuda de su madre y ha hecho maletas para alejarse de Malibú en compañía de su esposo Kevin Federline, de 28 años.
Aunque Federline se mostró renuente en un principio a retirarse a Louisiana, finalmente ha aceptado la decisión de su esposa a fin de evitar una nueva crisis y mantener la armonía que lograron con una romántica reconciliación en las playas de Miami hace dos semanas.